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CIUDAD DEL VATICANO, Vaticano, ene. 12, 2005.- Contrariamente a lo que se podría pensar, Juan Pablo II uno de los blancos más importantes del mundo, es el líder menos protegido y menos defendible del mundo. A esta extraña conclusión llegó un periodista italiano, tras una larga investigación entre los guardaespaldas de Juan Pablo II.
A todos estos “ángeles de la guarda”, en su mayoría invisibles, esta dedicado el libro "Los ángeles de la guarda del Papa" con el que el sociólogo de la comunicación, Glauco Benigni, intenta acabar con el tabú de la seguridad del Papa.
“Entendí por un lado que no se puede defender militarmente al Papa porque aparecería demasiado humano, por el otro que no se le puede impedir el contacto con multitudes impresionantes, llenas de posibles peligros”, explica Glauco Benigni, autor del libro.
Por su parte, el prefecto Enrico Marinelli, responsable de la seguridad del Papa fuera del Vaticano, durante 14 años, afirmó que "defender a Juan Pablo II es muy difícil porque podría seguir habiendo un interés político para eliminarlo... el Papa además no quiere la seguridad a su alrededor. Por eso es muy importante la prevención y la coordinación entre los servicios secretos".
Franco Pasanisi era jefe de la Policía italiana en la Plaza de San Pedro cuando ocurrió el atentado del 13 de mayo de 1981 contra Juan Pablo II; Pasanisi cubrió con su cuerpo a Su Santidad después del primer disparo.
A pesar de ello, comenta que los ángeles de la guarda de Juan Pablo II no son Rambos, sino hombres de carne y hueso.