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WASHINGTON, Estados Unidos, ene. 13, 2005.- La tortura de iraquíes en la prisión de Abu Ghraib y el trato dado a los presos de la base naval de Guantánamo, en Cuba, son un revés a la credibilidad de los Estados Unidos como paladín de los derechos humanos y de la lucha contra el terrorismo, dijo este jueves el grupo Human Rights Watch.
"Cuando la mayoría de los gobiernos infringen los derechos humanos y las leyes humanitarias, cometen al hacerlo una violación", según el informe anual del grupo de Nueva York dedicado a la vigilancia internacional de esos derechos.
"Cuando un gobierno tan dominante e influyente como el de los Estados Unidos desobedece abiertamente esa ley y trata de justificar su desobediencia, socava la propia ley e invita a otros a hacer lo mismo", agregó el informe anual del grupo acerca de la situación de los derechos humanos en 60 países.
El informe insta al gobierno del presidente George W. Bush a nombrar a un fiscal especial para investigar a cualquiera que haya participado, ordenado o asumido la responsabilidad de cualquier caso de tortura o maltrato.
También descartó la afirmación de la Casa Blanca de que el maltrato a los prisioneros de la cárcel iraquí de Abu Ghraib fue un problema limitado a unos pocos soldados que actuaron por su cuenta.
Una comisión independiente que concluyó en agosto pasado un informe al respecto atribuyó la culpa principalmente a los soldados estadounidenses que estaban a cargo de la cárcel. Pero la comisión también dijo que el alto mando y los funcionarios más altos del Pentágono -- incluyendo al secretario de Defensa Donald H. Rumsfeld -- podían tener parte de la culpa por su falta de dirección y supervisión.
El informe citó dos casos que plantean "amenazas fundamentales a los derechos humanos" alrededor del mundo:
--El tratamiento de los detenidos.
--La limpieza étnica en Darfur, Sudán, donde decenas de millares han muerto y millones han sido desplazados por una guerra civil.
El grupo Human Rights Watch dijo que las Naciones Unidas o "cualquier grupo de gobiernos responsables" deberá emplazar una fuerza para proteger a la población civil de Darfur y crear las condiciones necesarias para permitir que los desplazados regresen a sus casas.
"La vitalidad de la defensa de los derechos humanos en el mundo entero depende de que se responda con firmeza a esas dos amenazas", concluyó Human Rights Watch.