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ROMA, Italia, ene. 17, 2005.- El Papa Juan Pablo II recibió esta mañana en la Ciudad del Vaticano a los integrantes de la escudería italiana de Fórmula Uno Ferrari, cuyo presidente, Luca Cordero di Montezemolo, le regaló al Pontífice un modelo en miniatura de uno de los vehículos de competición del "Cavallino Rosso".
En la audiencia privada, que tuvo lugar en la Sala Clementina, estuvieron, además de Cordero di Montezemolo, el director general de Ferrari, el francés Jean Todt, el ingeniero Piero Lardi y los pilotos Michael Schumacher, Rubens Barrichello y Luca Badoer.
Durante el acto, el Papa Juan Pablo II recordó las victorias, los éxitos y los trofeos conseguidos en los últimos años por Ferrari, felicitándoles "en particular por la victoria en el último mundial".
Asimismo, el Pontífice, que apareció en buena forma, destacó la "importancia del deporte en la vida normal" y señaló que la Iglesia considera la actividad deportiva, practicada en el pleno respeto de las reglas, un válido instrumento educativo, especialmente para las nuevas generaciones.
El Papa, que ha extendido su saludo a los trabajadores de la fábrica Ferrari en Maranello, ha subrayado que es sobre todo el entusiasmo derivado del espíritu comunitario al que Ferrari debe sus notables resultados deportivos e industriales.
"Continúen cultivando este estilo de trabajo, hagan del crecimiento constante en la solidaridad uno de sus principales objetivos", señaló el Papa, quien también invitó a defender los valores del deporte y a contribuir, al mismo tiempo, a construir una sociedad más justa y solidaria.
Luca Cordero di Montezemolo, que acudió acompañado de su esposa, en su intervención señaló que el Papa está desde hace 26 años en "la primera línea sobre el camino de la humanidad".
"Hace una semana se reunió con los embajadores de 107 países y ha señalado a la vida, el pan, la paz y la libertad como los cuatro desafíos del siglo", destacó Cordero di Montezemolo.
El presidente de Ferrari regaló al Pontífice de un modelo a escala del vehículo con el que en la última edición el alemán Michael Schumacher conquistó el mundial de la Fórmula Uno.
"Este modelo (escala 1:5) es un modo para decirle que le sentimos como uno de nosotros. Le sentimos dentro de nuestro grupo", ha indicado Cordero di Montezemolo a Juan Pablo II.
Un modelo que el Papa, según luego indicó el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls, recordó que era bien distinta del Ferrari Gran Turismo, "Superamérica", con el que en 1988 completó una vuelta a la pista de Fiorano.
La presencia de Ferrari en la Ciudad del Vaticano ha traído consigo una amplia presencia de curiosos en la Plaza de San Pedro, lo que ha provocado atascos cuando, al término de la audiencia, han salido los miembros de la escudería para acudir a visitar unos instantes la sala del prensa de la Santa Sede.