Haga clic aquí para ver el sitio de Desastre en Asia Haga clic aquí para ver la infografía del devastador maremoto en Asia
BANDA ACEH, Indonesia, ene. 19, 2005.- La última vez que Amiruddin vio a su hija de 7 años fue hace tres semanas, cuando el tsunami asiático la arrebató de su vivienda. Pero el padre continuó buscándola y el miércoles recibió la noticia de que la niña estaba viva.
El miércoles, empero, el hombre apenas podía creer lo que escuchaba: Putri, su hija perdida, lo esperaba en una granja cerca de Banda Aceh, la capital de la provincia más afectada por el desastre del 26 de diciembre.
Cuando la niña de grandes ojos pardos y cabello recortado apareció vestida con una remera sucia sobre unos pantalones azules, el vendedor de pescado sonrió y la tomó en sus brazos sin decir palabra. Otros sobrevivientes se congregaron en el lugar, con lágrimas en los ojos.
Luego, el hombre tomó de la mano a la niña y ambos caminaron hacia las motocicletas que los esperaban.
"Deseo llevarle la niña a mi esposa, que se siente tan enferma", dijo Amiruddin a la familia de comerciantes de arroz que habían albergado a Putri y a otros 200 refugiados en su granja.
El padre dijo que nunca había perdido la esperanza de hallar a Putri pese a haber quedado separados el día en que el maremoto sacudió la ciudad de Lhokseumawe, a unos 150 kilómetros de Banda Aceh.
"Yo siempre supe que ella estaba viva", dijo el vendedor de pescado. "Estaba plenamente convencido de que alguien la vería".
Cuando vio que las aguas inundaban su casa, la esposa de Amiruddin, Hernini, dijo que llevó a la familia al techo de la vivienda. Pero al subir el nivel de la inundación, un poste del alumbrado cayó entre ellos y las aguas se llevaron a Putri.
Al ceder la inundación, la madre buscó a su hija en vano entre los cadáveres esparcidos por las calles.
Al comprobar que su casa había quedado destruida y ante el temor de que la ayuda podría tardar años en llegar hasta ellos, la familia se dirigió a Banda Aceh, donde obtuvo refugio temporal.
Sin saber dónde estaban sus padres, Putri llegó a la granja de un comerciante de arroz el mismo día del tsunami, con unos 200 sobrevivientes. No fue posible hablar con ella el miércoles para determinar cómo sobrevivió a las olas.
Tras incesantes búsquedas, Amruddin escuchó su nombre el miércoles en el intercomunicador del campamento donde había estado refugiado con su familia. Y cuando respondió al llamado se encontró con otro sobreviviente que le traía la noticia de que su hija estaba viva.
PROMETE INDONESIA BUEN MANEJO DE FONDOS
Un ministerio del gobierno indonesio aumentó bruscamente el miércoles el total de muertes del tsunami de diciembre, en tanto que el canciller trataba de asegurar a los países donantes que los miles de millones de dólares prometidos a las víctimas del desastre no serán malversados.
El aumento del total de víctimas a 166 mil 320 fue resultado de una decisión del Ministerio de Salud que declaró muertos a los más de 70 mil individuos registrados previamente como desaparecidos. Con ello, el total de víctimas en los once países afectados por el tsunami ascendería a 221 mil 100.
Entretanto, el canciller indonesio procuró asegurar el miércoles a los países donantes que los miles de millones de dólares prometidos para ayudar a las víctimas del tsunami no serán sustraídos por funcionarios corruptos.
El canciller Hassan Wirayuda dijo que su gobierno nombró a la firma de contadores Ernst & Young para que siga la pista a las donaciones internacionales fin de garantizar que el dinero no vaya a parar a los bolsillos de funcionarios corruptos.
Numerosos países y agencias internacionales han prometido alrededor de 5 mil millones de dólares en ayuda a la región.
Activistas locales dicen temer que alrededor del 30% de los fondos proyectados para ayudar a la recuperación de Indonesia sean malversados, que es el mismo porcentaje que, según calculan, desaparece cada año del presupuesto del gobierno nacional.
Por su parte, Kevin Kennedy, un alto funcionario de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios dijo que en algunas zonas la tasa de mortalidad fue superior al 75% y que el 100% de las viviendas quedaron destruidas.