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LIMA, Perú, ene. 19, 2005.- El vicepresidente del Perú, David Waisman, sufrió un desmayo y una crisis de hipertensión cuando respondía indignado, desde un set de televisión, las duras críticas de sus opositores que cuestionaron su capacidad y mental.
“Detrás de todo esto hay una, todo un complot y lo hechos dicho y lo he dicho yo personalmente un complot que trata de desprestigiarme como un incapaz, como un loco a mi”, aseveró el vicepresidente David Waisman.
El político que sucediera en el cargo al presidente Alejandro Toledo, si esta renunciara o se viera obligado a dimitir por un escándalo de firmas electorales falsificadas que conmociona a la sociedad peruana, salió al frente de sus acusadores, que desde un diario popular lo ningunearon y agraviaron.
“Es un tema que daña no solamente a mi persona, esta dañando a mi partido, al gobierno, esta desestabilizando la democracia”, dijo el vicepresidente.
Waisman a quien hace 2 años se le implantaron cuatro bypass, tras una delicada intervención quirúrgica al corazón no aguantó más y perdió el conocimiento.
Bomberos y policías lo evacuaron de la televisora y lo llevaron semiconsciente al Instituto del Corazón, hasta donde llegó el presidente Toledo y sus ministros preocupados por su delicado estado de salud.
Waisman es la primera víctima del torbellino de agravios e insultos en el que está envuelto la política peruana.