Haga clic aquí para ver el micrositio de Elecciones en EU WASHINGTON, Estados Unidos, ene. 25, 2005.- El presidente George W. Bush afirmó hoy, tras jurar para un segundo mandato de cuatro años, que la tarea primordial de Estados Unidos es ampliar la libertad en el mundo para mejorar su propia seguridad.
Bush hizo de la consecución de la libertad en todo el mundo el eje de su discurso de investidura en la escalinata del Capitolio, pero con referencias severas a los enemigos de Estados Unidos o a quienes no compartan ese objetivo.
"Vamos a clarificar continuamente la opción a cada gobernante en cada país: la elección moral entre opresión... y libertad", aseguró en una intervención que recordó -aunque sin mencionarlos- a las invasiones de Estados Unidos en Irak y Afganistán.
"Vamos a promover la reforma en otros gobiernos dejando claro que el éxito en nuestras relaciones requerirá un trato decente de sus propios pueblos", advirtió.
Bush comenzó recordando los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, "un día de fuego", y añadió que su deber "no está definido por las palabras que uso, sino por la historia que hemos visto juntos".
A partir de ahí recalcó: "la supervivencia de la libertad en nuestra tierra depende cada vez más del éxito de la libertad en otras tierras".
"La mejor esperanza para la paz en nuestro mundo reside en la expansión de la libertad en todo el planeta", afirmó Bush ante una audiencia de más de 750 mil personas, entre ellas tres de los cuatro ex-presidentes vivos de Estados Unidos: Bill Clinton, George Bush y Jimmy Carter.
El delicado estado de salud de Gerald Ford, que tiene 91 años, no le permitió acudir. "Mientras haya regiones enteras del mundo fermentando resentimiento y tiranía.... la violencia se concentrará y multiplicará su poder destructivo", añadió.
Bush centró su discurso en recalcar que la mejora de la seguridad mundial depende de que la libertad impere en los lugares donde ahora hay tiranías o ideologías basadas en el odio.
TONO DESAFIANTE
Aunque pareció buscar aires de Kennedy con su defensa de la libertad innata del hombre y la apelación a la contribución de los ciudadanos, la intervención acabó teniendo un tono más desafiante, al insistir en que los objetivos de Estados Unidos son legítimos y los demás países deben unirse en torno suyo.
También destacó que no dudará en usar la fuerza. La búsqueda de la libertad y la seguridad "no es principalmente una tarea para las armas, pero nos defenderemos, y defenderemos también a nuestros amigos cuando sea necesario", señaló.
Bush insistió en que los países libres "no deben pretender" que los regímenes dictatoriales no existen.
Para ello, dijo que es necesaria la colaboración de los aliados de Estados Unidos, con muchos de los cuales Washington ha tenido una relación muy difícil durante los primeros cuatro años de su gobierno, sobre todo, con motivo de la guerra de Irak.
"Todos los aliados de Estados Unidos deben saber: honramos vuestra amistad, confiamos en vuestro consejo y dependemos de vuestra ayuda. La división entre los países libres es un objetivo prioritario de los enemigos de la libertad", afirmó.
Además, Bush -cuyo primer mandato causó una profunda división interna, tanto por la guerra de Irak como por sus medidas internas- pidió la unidad nacional de los estadounidenses para tratar de llevar a cabo ese objetivo.
"Hemos conocido divisiones, que deben ser curadas para avanzar hacia nuestros grandes propósitos", subrayó.
“SOCIEDAD DE PROPIETARIOS”
En el terreno de la política interna, el presidente estadounidense señaló su disposición a profundizar lo que su gobierno llama "la sociedad de propietarios", para que cada uno de los ciudadanos sea capaz de decidir y dirigir su propio destino.
Sus palabras aludieron, aunque sin mencionarlo, a los proyectos de emprender reformas a fondo del sistemas fiscal y del de pensiones públicas, que están generando ya preocupaciones en el opositor Partido Demócrata y entre republicanos moderados.
En su discurso, con numerosas menciones a Dios y a la Biblia, Bush pidió a los estadounidenses que participen en la tarea "idealista" de mejorar el país y llevar la libertad al mundo, tanto dentro del Gobierno como de las Fuerzas Armadas "en la lucha contra nuestros enemigos".
Instantes antes de su discurso, Bush juró solemnemente sobre la Biblia poner lo mejor de sí mismo en su segundo mandato como presidente de Estados Unidos.
"Juro solemnemente poner lo mejor de mí mismo para preservar, proteger y defender la Constitución de Estados Unidos", dijo Bush ante un renqueante presidente del Tribunal Supremo, William Renhquist, quien a sus 80 años lucha contra un cáncer de tiroides.
El Presidente cerró la tradicional fórmula de juramento con la frase "que Dios me ayude".
La ceremonia, a dos grados bajo cero, transcurrió sin contratiempos, a excepción de un pequeño abucheo de un grupo de manifestantes que, muy al final de la intervención, alzó su voz en contra del presidente. Fueron acallados al grito de "USA, USA".