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SAN JOSÉ, Costa Rica, ene. 21, 2005.- Las fuertes lluvias que se registran en el Caribe costarricense y panameño, así como en algunas islas de la región, han dejado al menos seis muertos y obligado al desalojo de más de tres mil personas por las inundaciones.
En Costa Rica se reportó que el número de muertos por el fenómeno atmosférico ascendió a seis luego que fue encontrado el cuerpo de un hombre de 90 años, reportado como desaparecido desde el domingo pasado.
Mientras que 1,733 ciudadanos permanecen en 23 albergues temporales, sobre todo en la caribeña provincia de Limón, donde se localizan comunidades indígenas que se han visto afectas por las precipitaciones.
Cálculos preliminares del gobierno estiman en unos 32.6 millones de dólares los daños materiales por la destrucción total o parcial de cinco mil 305 viviendas, 202 tramos de carreteras y caminos, así como 119 puentes.
También resultaron dañados o destruidos 36 establecimientos de educación primaria y secundaria, 33 centros de salud y seis edificios públicos, entre otras estructuras, además de daños en más de seis mil 600 hectáreas de cultivos.
En Panamá se mantiene la alerta roja en la provincia de Bocas del Toro, fronteriza con Costa Rica, donde hubo una masiva evacuación por el desbordamiento del limítrofe río Sixaola, por lo que mil 500 personas se encuentran en albergues.
En el norte de República Dominicana, entre tanto, las lluvias han provocado pánico entre la población por el desbordamiento de afluentes que ha provocado inundaciones y localidades incomunicadas.
Los aguaceros han provocado nuevos derrumbes de tierra en la carretera turística Luperón, donde se habían levantado precarios caseríos y los deslizamientos de tierra provocaron que las familias abandonaran esos lugares.
En Puerto Rico, el legislador de oposición Héctor Torres presentó una iniciativa que ordene una investigación para determinar cómo evitar inundaciones como las ocurridas desde la semana pasada en regiones del centro-norte del país.
} El alcalde de Vega Baja, Edgar Santana, responsabilizó de las inundaciones en la localidad de Brisas de Tortuguero, donde los daños fueron calculados entre 600 mil y 800 mil dólares a un proyecto de construcción, lo cual fue rechazado por el ingeniero Samuel Méndez.