CIUDAD DEL VATICANO, Vaticano, feb. 1, 2005.- El Papa Juan Pablo II, de 84 años, continúa resfriado y aunque la evolución del proceso gripal es positiva, mantiene un reposo total, por lo que han sido aplazadas todas las actividades previstas "para los próximos días" y anulada la audiencia pública de mañana, miércoles. "Continúa, como previsto, la evolución del proceso gripal que ha afectado al Santo Padre. Por consiguiente han sido aplazadas todas las actividades programadas para los próximos días y en particular no se celebrará la audiencia pública de mañana, miércoles, 2 de febrero", dijo este martes el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, en un escueto comunicado.
Fuentes vaticanas precisaron que Juan Pablo II no tiene fiebre y que la evolución del proceso gripal es positiva, pero, como es normal en estos casos, dura varios días, entre cinco o una semana, y que sólo si guarda cama pasa antes el resfriado.
Es por ello, para evitar una eventual recaída, por lo que se ha decidido aplazar las actividades previstas y anular la audiencia pública de los miércoles, que se celebra en el Aula Pablo VI, una enorme y fría sala del Vaticano con capacidad para ocho mil personas.
El Pontífice tenía previsto recibir hoy a obispos suizos en visita "ad limina", la que están obligados a realizar al Papa todos los prelados del mundo cada cinco años, así como al arzobispo español Faustino Sainz Muñoz, nuncio apostólico en Gran Bretaña.
Mañana, miércoles, además de la audiencia pública, que le permite hablar con fieles procedentes de todo el mundo, también tenía previsto presidir por la tarde en la basílica de San Pedro del Vaticano la misa de la Jornada de los Institutos de Vida Consagrada en la basílica de San Pedro.
Al final también se ha decidido que tampoco participe, para permitirle una total recuperación y evitarle el frío de la basílica.
Y que estos días las temperaturas en Roma son casi polares, por debajo de los cero grados, a lo que hay que unir la humedad de la Ciudad Eterna.
VIGILARÁN EVOLUCIÓN
Las actividades de los siguientes días se aplazarán o suspenderán según la evolución de la gripe. Juan Pablo II tenía previsto recibir el viernes al presidente del Parlamento Europeo, el español Josep Borrel, lo que de momento ha sido solamente suspendido.
Fuentes vaticanas no descartan que Juan Pablo II vuelva a aparecer en público el próximo domingo en el balcón de su apartamento que da a la plaza de San Pedro para el rezo del angelus.
Las próximas citas importantes del Obispo de Roma son el miércoles 9 de febrero, Miércoles de Cenizas, cuando tiene previsto presidir en el Aula Pablo VI la ceremonia de bendición e imposición de las Cenizas.
Su agenda de los próximas días incluye también que el viernes 11 de febrero presida la misa de la Jornada Mundial del Enfermo.
Juan Pablo II tiene previsto asimismo retirarse en ejercicios espirituales el domingo 13 de febrero. Los ejercicios durarán una semana y como es tradicional los realizará junto a la Curia Romana.
Todo, sin embargo, depende de la evolución de la gripe, que no ha desatado una especial alarma en el Vaticano, aunque sí ha originado la normal preocupación por un resfriado, que en este caso es una patología más que se une al parkinson que padece y a las dificultades que tiene para hablar y respirar.
Juan Pablo II comenzó a sentirse mal el pasado domingo. Durante el rezo del angelus se le vio tembloroso, con la voz cansada, ronca y con graves dificultades para hablar y respirar. En la plaza de San Pedro hacía un frío y un viento polar y el rezo del angelus se prolongó durante veinte minutos.
Durante todo el domingo el Papa tuvo fiebre y ayer, lunes, aún mantenía algunas décimas.
Juan Pablo II siempre ha cuidado mucho las audiencias públicas de los miércoles. Visto que vienen personas de todo el mundo, las celebra incluso cuando está de vacaciones. Ese día regresa al Vaticano y después vuelve a su residencia de Castel Gandolfo.
Por ello, anularlas le duele y así se lo hizo saber a los fieles el 23 de septiembre de 2003, cuando se vio obligado a suspender la cita semanal debido a una oclusión intestinal.
No fue la única vez, en marzo de 1996 ocurrió lo mismo y se debió a un fiebre por un problema digestivo y en febrero de 1997 tuvo también que cancelarla por otra fiebre.
Las dolencias de Juan Pablo II comenzaron tras el atentado del 13 de 13 de mayo de 1981, que obligó a extirparle 55 centímetros de intestino.
En 1992 le fue extraído del colon un tumor benigno y le extirparon la vesícula biliar.
Un año después debido a una caída se produjo una luxación del hombro derecho con fractura de la glena y en 1994 se fracturó el fémur derecho en otra caída.