MADRID, España, feb. 2, 2005.- El recuento de votos de las pasadas elecciones en Irak entró este miércoles en su segunda fase al iniciar en Bagdad el cómputo de las cifras totales de todo el país, cuyo resultado definitivo podría ser difundido la próxima semana. Mientras este proceso sigue su curso en la capital, líderes sunitas levantaron la voz este miércoles para insistir en calificar los comicios como ilegítimos, al argumentar que muchos iraquíes no pudieron votar.
A tres días de los comicios, oficiales electorales comenzaron el recuento de los resultados del conteo manual, realizado el pasado lunes en los centros electorales de las 18 provincias iraquíes, según reportes de prensa conocidos en esta capital.
Alrededor de 200 trabajadores electorales iraquíes se centran en la tarea de recopilar los datos en computadoras en un centro instalado para tal fin, en la fortificada "Zona Verde", donde la víspera comenzaron a llegar los resultados locales.
Las actas de conteo procedentes de las 5 mil 300 estaciones de voto, donde sufragaron unos ocho millones de electores (un 60 por ciento del padrón registrado) fueron trasladadas a Bagdad bajo el resguardo de las fuerzas estadounidenses.
FUERTES MEDIDAS DE SEGURIDAD
El cómputo de los sufragios está sujeto a fuertes medidas de seguridad, tan sólo el inmueble en que se lleva a cabo cuenta con varias cámaras de vigilancia y monitoreo en sus cuatro muros, de acuerdo con fuentes de la Comisión Electoral Independiente.
Para asegurar la precisión y grabación de los datos, las cifras son introducidas en las computadoras dos veces por diferentes personas, además de que existe un programa especial para detectar cualquier discrepancia en la información.
En ese sentido, las boletas individuales se encuentran almacenadas en un depósito seguro y podrán ser consultadas en caso de posibles irregularidades.
Los resultados definitivos podrían estar listos la próxima semana, pero la repartición de escaños en la Asamblea Nacional (Parlamento) quedará definida hasta que concluya el periodo de apelaciones, dijeron fuentes de la comisión electoral.
LOS CHIÍTAS, ADELANTE
Según observadores, el resultado final llevará al poder a los chiítas, que pese a ser mayoría en el país (más del 60 por ciento) fueron oprimidos bajo el régimen de Saddam Hussein, quien pertenecía a la corriente musulmana sunnita (alrededor del 34 por ciento).
Se espera que la coalición chiíta Alianza Unida Iraquí, que agrupa a 110 partidos, sea la que obtenga mayor número de asientos legislativos.
La participación sunnita en el proceso electoral fue reducida, desde que uno de sus principales partidos se retiró de la contienda hasta la poca participación entre esa comunidad por razones de seguridad y falta de boletas en áreas conflictivas.
Al respecto, líderes musulmanes sunitas afirmaron este día que la votación "carece de legitimidad porque un amplio número de iraquíes no pudo votar, "fueron boicoteados", dijeron en un comunicado firmado por la Asociación de Clérigos Musulmanes.
La falta de participación sunita en las elecciones "manchadas por la ocupación" derivará en "un gobierno de transición que tendrá poderes limitados, por lo que carecerá de mandato para escribir la nueva Constitución, señaló el texto.
Indicaron que muchos iraquíes votaron el pasado domingo en el norte del país (donde hay mayoría kurda) y en el sur (habitada por mayoría chiíta), pero que en gran parte de la zona central en la que predominan los sunnitas, la participación fue escasa.
A miles de iraquíes, principalmente sunitas, podría habérseles negado el derecho de voto porque las autoridades no dispusieron suficientes boletas en los centros electorales en las áreas conflictivas, lo que les impidió participar, según el comunicado.
"Advertimos a las Naciones Unidas (ONU) y a la comunidad internacional del peligro de dar legitimidad a estas elecciones porque ello abrirá las puertas del mal y ellos serán los primeros responsables", agregó.
El Comité de los Ulemas -principal organización religiosa sunita- también se pronunció en el mismo sentido al afirmar que aunque respeta la decisión de los iraquíes que acudieron a las urnas, la minoría sunnita reclamará la legitimidad del próximo gobierno.
Varios líderes sunitas llamaron a la población a boicotear los comicios y los grupos extremistas amenazaron con atacar a quienes participaran, ello, aunado a la incesante violencia, provocó la precariedad de la organización en las zonas de conflicto.
Sin embargo, la víspera la chiíta Alianza Unida Iraquí aseguró estar dispuesta a integrar a los sunnitas en el nuevo gobierno.