La salud del Papa, un asunto de fe



por: Joaquín López Dóriga
Fuente: Noticieros Televisa




Creer o no creer en los boletines sobre la salud del Papa, el dilema del mundo






ROMA, Italia, feb, 3. 2005.- Cuando el martes cerca de la media noche se supo que el Papa había sido internado de urgencia por un problema respiratorio, el mundo católico perdió también la respiración.

Hoy a más de 48 horas de la hospitalización de Juan Pablo II y cuando los boletines del Vaticano que no los partes médicos hablan de recuperación y de optimismo y de que la crisis quedó atrás que el Papa se recupera y que la semana que viene estará de regreso en su departamento del Palacio Pontificio, ese mismo mundo creyente aún no lo acaba de creer y no recupera su respiración.

Y es que se trata de creer, de creer lo que dicen los boletines de prensa como un acto de fe, los comunicados de prensa, no los partes médicos del equipo de especialistas que atienden al Papa y del que en esta crisis no se ha dado un solo boletín, ni un parte médico sólo comunicados de prensa.

El Papa se recupera, está bien y punto, lo dice la Santa Sede, lo comenta su vocero Joaquín Navarro Valls, uno de los hombres más cercanos al Papa a lo largo de estos 25 años de Pontificado. El Papa está bien pues, repiten los comunicados y si es así el mundo lo reconocerá y sino es así el mundo se enterará de ello dramáticamente.

Y es que ya son más de 48 las horas que lleva el Papa en ese pequeño departamento del décimo piso del policlínico Gemelli.

También tiene una pequeña enfermería y además de la habitación de monseñor Estanislao su secretario de siempre hay otro alojamiento para Sor Tobiana y otras religiosas que lo atienden, espacio para personal de seguridad del Vaticano y del gobierno italiano y lo más preciado para la seguridad, un elevador privado, el único que llega a ese departamento que ya le es familiar a Juan Pablo II que entre todos sus records ha alcanzado uno traumático.

Es el Papa que más ingresos ha tenido a un hospital en toda la historia de la Santa Sede, el caso más dramático, el peor ingreso fue sin duda, sin duda la tarde noche del miércoles 13 de mayo cuando lo trajeron a este hospital Gemelli con dos impactos de bala en abdomen, disparos hechos por el turco Mehmet Ali Agca, lance aquel del que nadie pensaba que este Papa saliera con vida y lo superó aunque marcó su vida y su Pontificado para siempre.

Entonces como hoy el Papa estuvo en ese departamento del Gemelli, el mismo al que volvería en 1992 para extirparle un tumor del colon lo que el Vaticano nunca ha aceptado oficialmente como tal, así como tampoco el Vaticano reconoce el Parkinson que le afecta desde el principio de los años 90.

Un año después en 1993 fue operado ahí mismo de una fractura del hombro derecho y en 1994 regreso con el fémur derecho fracturado por otra caída cuando se resbaló en el año entonces le colocaron una prótesis de titanio y fue cuando comenzó a usar bastón.

De aquella operación el cardenal mexicano y prefecto de la salud Javier Lozano Barragán ha dicho que nunca lo dejaron bien y de ahí sus problemas motrices hasta quedar con el tiempo confinado a una silla de ruedas.

En 1996 lo volvieron a traer, lo operaron del apéndice, en 1999 sufrió otra caída en una visita a Polonia, golpe que le hizo una herida en la frente que le tuvieron que coser.

En 2002 se le detectó una grave artrosis de rodilla y en mayo de aquel mismo 2002 en su gira por Bulgaria se hacen notorios sus problemas para caminar y aparecen los primeros problemas respiratorios.

Desde Bulgaria en mayo de 2002 todos sus desplazamientos los hace en una silla de ruedas. El 2003 le complica en septiembre la vida, de viaje en Eslovaquia se deja ver en toda su debilidad física, no puede dar un paso, deja de leer sus mensajes y tiene muestras preocupantes dramáticas de problemas respiratorios, situación que llevó a cuestas durante todo el año pasado hasta que este martes por la noche a los problemas respiratorios se sumó la gripe y la fiebre, laringoespasmo dijeron en el boletín oficial y así el Papa sumó su octavo ingreso a esta clínica Gemelli.

Esta vez la preocupación es tan seria que todos le quieren restar seriedad, esta vez la situación es tan delicada que todos la quieren hacer rutinaria, y es que el problema del Papa es la respiración la imposibilidad de enderazar la espalda producto del Parkinson reduce, además la funcionalidad de los pulmones y del diafragma a lo que se añade un ligero edema pulmonar, enfisema llamado cenil, que limita aún más su capacidad respiratoria a lo que se añadido un problema de irrigación cardiaca.

Pues con todo esto el martes por la noche después de cenar el Papa se resistía, se resistía y sólo la insistencia de su médico el doctor Buzzonetti y la intensidad de los espasmos de laringe llevaron al Papa aceptar ser trasladado a esa hora, casi la media noche del martes al hospital a donde llegó sin perder el conocimiento según se ha dicho y donde esta noche, según se dice, permanece dice el mismo Vaticano recuperándose y sin motivo de preocupación, lo que no quiere decir que no estén preocupados, que lo deben estar ni que existan razones para esa preocupación que existen en la frágil salud del Papa, quien en este momento mantiene las riendas de la Iglesia, aunque también estamos ante lo más parecido a una sede vacante, pues hoy, esta noche, nada se mueve en la Iglesia, nada se mueve en el Vaticano hasta que este Papa mejore y vuelva a tomar riendas y decisiones, que de mejorar seguirá tomando, y es que cada vez que alguien ha mencionado la posibilidad inimaginable en el de renunciar al trono de San Pedro ha respondido: "Acaso Cristo se bajo de su cruz..."

Por eso, por eso este Papa sigue ahí, aquí, con su cruz, si no crucificado si cargándola a sus casi 85 años y por eso, aunque el Papa se mejore y normalice su respiración por eso sus seguidores difícilmente la recuperarán.


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