Haga clic aquí para ver el sitio especial de Juan Pablo II WASHINGTON, Estados Unidos, feb. 4, 2005.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, insistió este viernes en la necesidad de reformar de manera urgente el sistema de pensiones del país o arriesgarse a que "reviente".
Bush se encuentra de gira por cinco estados para promover el plan de privatización parcial, que constituye uno de los ejes de su programa para el segundo mandato y que los demócratas han criticado por considerar que no garantiza que las generaciones más jóvenes vayan a recibir una jubilación completa.
El presidente prevé para hoy visitas a Nebraska, Florida y Arkansas, tras desplazarse ayer a Dakota del Norte y Montana.
La selección de los cinco estados es estratégica, por cuanto todos ellos se inclinaron del lado de Bush en las elecciones del pasado noviembre, pero cuentan con al menos un senador demócrata en Washington (siete en total).
La Casa Blanca considera que si se oponen al plan de reforma, la imagen de estos senadores podría quedar dañada entre los votantes de esos estados y ser más susceptibles de derrota frente a un contendiente republicano.
Según declaró Bush hoy en una comparecencia en Omaha (Nebraska), "básicamente, de lo que estamos hablando es de ayudar a evolucionar al sistema de Seguridad Social, modernizar el sistema, para reflejar la manera actual en que la gente ahorra".
El presidente propone que las generaciones más jóvenes puedan destinar a cuentas personales, que se invertirían en Bolsa, parte de lo que ahora cotizan a la Seguridad Social.
En su intervención hoy, Bush insistió en que esas cuentas de inversión aportarán mayores rendimientos y permitirán, a diferencia de la situación actual, que los descendientes puedan heredar el dinero resultante.
En la actualidad, cerca de 45 millones de estadounidenses reciben una pensión de la Seguridad Social, el sistema creado hace 70 años.
El Gobierno asegura que, si el sistema se mantiene como hasta ahora, para 2042 habrá entrado en quiebra.