La salud del Papa en un 'impasse' de espera



por: Joaquín López Dóriga
Fuente: Noticieros Televisa




Hasta el próximo lunes se publicará el próximo boletín sobre la salud de Juan Pablo II






ROMA, Italia, feb. 4, 2005.- El Papa ha pasado su cuarta noche en el Hospital Gemelli sin que el mundo tenga certeza de cuál es su verdadero estado de salud, lo que en el Vaticano no es algo nuevo.

Para los hombres de la Santa Sede, los del poder, el verdadero estado de salud de un Papa es lo más parecido a un secreto de Estado, es un secreto del Estado Vaticano.

A lo largo de la historia, la salud de los Papas, como la de los presidentes de México, ha sido algo que se ha mantenido en total secreto, como si ellos, esos hombres, tuvieran derecho a esconderlo y como si la gente, los fieles en este caso, a no saberlo.

Nadie supo que enfermedades sufría Pio XII hasta que murió, se informó que de un ataque de hipo en la Residencia de Castelgandolfo el 9 de octubre de 1958.

Juan XXIII siempre ocultó, aun a sus más cercanos el terrible cáncer que lo mató el 3 de junio de 1963. De Pablo VI se hablaba de algunos problemas, pero todos achacados a su avanzada edad, parte de la verdad clínica sólo se supo, como en el caso de sus antecesores y sólo parte en el acta de defunción fechada el 28 de septiembre de 1978.

Hasta Pablo VI todos los Papas habían fallecido rodeados de los suyos, nunca, nunca un Papa ha muerto en un hospital.

La muerte de los Papas siempre los ha encontrado en sus habitaciones del Palacio Pontificio en San Pedro o en su residencia de verano de Castelgandolfo, pero nunca en un cuarto de hospital y mucho menos solos como ocurrió con Albino Luciani, Juan Pablo I, quien el amanecer del jueves 28 de septiembre de 1978 fue encontrado muerto en sus aposentos del Palacio Pontificio. Era el primer Papa que moría solo y en un brevísimo pontificado de apenas 33 días, del 26 de agosto en que fue electo sorpresivamente en el cónclave, al 28 de septiembre en que fue encontrado muerto sorpresivamente en su cama. De un infarto se dijo entonces, de muchas, muchísima cosas más se diría en seguida.

La verdad médica de la muerte de Juan Pablo I quedó sepultada en su mausoleo de los sótanos de San Pedro toda vez que antes Pablo VI había prohibido las autopsias a los Papas.

De aquel brevísimo pontificado de 33 días, surgió este de Juan Pablo II, el tercero ya más largo en la historia de la iglesia: 26 años, tres meses, 20 días hoy; un papado tan largo que ha ido enterrando sus posibles sucesores, un pontificado tan largo que ha consagrado a más de 230 cardenales. Se puede decir que todos los cardenales electores del sucesor de Juan Pablo II han sido nombrados por él.

El Papa, pues, acompañado de sus más cercanos, sólo de sus más cercanos, estrictamente de sus más cercanos, permanece en este departamento del centro médico Gemelli, donde ha pasado 138 días de su pontificado a lo largo de sus ocho ingresos a este policlínico.

Esta noche y como siempre lo rodean su secretario particular de siempre Don Estanislao, al que por poco mata de un infarto hace dos años por las presiones; de Sor Tobiana, la monja que encabeza el grupo de religiosas que lo atiende; de Angelo, su discreto mayordomo, el que todo lo ve, el que todo lo sabe, el que todo lo calla, el que está y no está en todas partes, el que nada dice; y acompañado de su médico el doctor Renato Buzzonetti.

Al Papa tienen acceso directo el secretario de Estado del Vaticano, Don Angelo Sodano, y algún otro, no se sabe quien, pero nadie más.

La Iglesia espera, tal vez espera la recuperación, el poder del Papa es incompartible, indivisible, las grandes decisiones sólo las toma él o no se toman. Y no son estos días los mejores para la toma de las grandes decisiones, por eso la iglesia y el mundo espera.

En la jornada de hoy donde el vocero del Papa, Joaquín Navarro Valls, pospuso para el lunes cualquier información sobre lo que quieren decir de la salud del Papa, se supo que Juan Pablo II había recibido una carta firmada por el hombre que lo quiso matar y por poco lo logra la tarde del 13 de mayo de 1981 en la Plaza de San Pedro.

Megme Ali Agka, el turco que le dio dos tiros en el abdomen, que por poco lo mata, el mismo turco al que luego el Papa visitaría en la cárcel y al que perdonaría. Agka fue indultado por el gobierno italiano y deportado a Turquía, donde fue detenido por una cuenta pendiente con la justicia de aquel país y permanece en la cárcel.

Hoy desde su celda turca, el loco gris le deseo a quien fue su víctima que se recupere. Pero este deseo como el de millones en el mundo tendrá que esperar al lunes, sí que pase el fin de semana de esta burocracia irredenta cuando la oficina de prensa del Vaticano dio a conocer.

Pero este deseo, este deseo como el de millones en el mundo tendrá que esperar al lunes, sí al lunes, que pase el fin de semana de esta burocracia irredenta cuando la oficina de prensa vaticana dé a conocer un nuevo comunicado, boletín de prensa que no, insisto, un parte médico que hasta ahora no han emitido uno solo.

Que el mundo en lo general y la salud del Papa en lo particular pueden esperar, por lo visto al lunes y al próximo boletín, ese es para este viernes y el fin de semana el mejor deseo de la Oficina de Prensa del Vaticano.


... y obtén información exclusiva,
promociones y descuentos GRATIS

Ingresa tu mail