ROMA, Italia, feb. 4, 2005.- Joaquin Navarro Valls, el vocero de Juan Pablo II desde hace 20 años, es desde el pasado martes una de las pocas personas que tienen acceso al décimo piso del Hospital Gemelli. Tres días después de la hospitalización de urgencia del Papa, reconoce que en el Vaticano se llevaron un buen susto:
“Por muchas razones. En primer lugar porque siempre una dificultad respiratoria asusta. Una cosa es una dificultad momentánea respiratoria, de la cual él se puede, se puede salir, otra cosa ya es un cuadro clínico de laringoespasmo que provoca una alarma particular y eso es lo que se trata de evitar, por lo menos lo que se ha superado en esta ocasión no se le ha repetido en los días que ha estado en el hospital y esperemos que no, que no se repita en el futuro.
Lo que sucedió el martes por la noche en la habitación del Papa seguramente llevará a extremar medidas precautorias, sobre todo para que Juan Pablo II durante las ceremonias al aire libre o al rezar el Angelus, no esté expuesto al frío y a las corrientes.
“¿Se podrá eso prevenir en el futuro? Yo no lo sé, si se pondrá al menos un pequeño vidrio que proteja al Papa en esas ocasiones”, dijo Navarro Valls.
El portavoz vaticano reconoció que Juan Pablo II deberá estar en el futuro siempre acompañado en su apartamento privado para que en caso de una nueva emergencia se le pueda ayudar.
¿Se asustó el Papa?... No lo sé... Diría que es un hombre que vive su vida habitual y por lo tanto también estos, estas ocasiones tan absolutamente abandonado en la voluntad de Dios que dudo que se asustara. Lo que es cierto y de lo que hay que dar gracias a Dios es que ha pasado y por tanto habrá que considerarlo como un episodio que ha pasado y que el resultado ha sido bueno”, destacó el portavoz vaticano.