Haga clic aquí para ver el sitio especial de Juan Pablo II BAGDAD, Irak, feb. 7, 2005.- Al menos una veintena de personas murió hoy, lunes, en sendos ataques con morteros y coche bomba perpetrados en las localidades iraquíes de Mosul y Baquba, informaron fuentes policiales.
Las primeras investigaciones apuntan a que el atentado en Mosul, en el que murieron doce agentes de Policía y seis resultaron heridos, fue perpetrado con un proyectil de mortero lanzado desde una zona vecina, aunque también se baraja la posibilidad de que haya sido obra de un suicida con explosivos adosados al cuerpo.
"Los policías hacían cola en el exterior del hospital a la espera de cobrar cuando se produjo la explosión. Las primeras pesquisas apuntan a un ataque con morteros", aseguró el portavoz.
Sin embargo, un capitán de la policía iraquí que se hallaba cerca del lugar de los hechos asegura que un hombre embozado en una túnica se acercó a los agentes y reclamó su atención antes de hacer estallar la carga.
Otro testigo del atentado, Baker Mustafa, indicó que al menos diez vehículos quedaron afectados, así como varias partes del Hospital al-Yumhuriya, objetivo de los insurgentes.
Además, otros tres civiles fallecieron en un ataque con morteros contra una comisaría de la citada localidad, situada a unos 400 kilómetros al norte de Bagdad.
Por su parte, en Baquba, al menos catorce personas perdieron la vida al explotar un coche bomba cerca de la comisaría de Policía encargada de la provincia de Diyala, ubicada en el denominado "triángulo sunita", corazón de la insurgencia.
"El vehículo, al parecer conducido por un suicida, estalló sobre las 11:00 de la mañana hora local (8:00 GMT)", subrayó la fuente, que indicó que otras 14 personas resultaron heridas.
La mayoría de las víctimas son agentes de Policía y miembros de la Guardia Nacional que hacían el relevo en el momento del atentado, apostillaron las fuentes.