BOGOTÁ , Colombia, feb. 09, 2005.- En uno de los reveses más graves que ha sufrido el ejército colombiano en los últimos dos años, murieron en enfrentamientos con guerrilleros de las FARC 17 soldados, mientras que 11 insurgentes cayeron abatidos en menos de 24 horas de lucha, informó el general Carlos Ospina, comandante de las fuerzas militares. Los combates estallaron el martes en una zona rural de Urabá, cerca de la frontera con Panamá, afirmó el oficial en una rueda de prensa el miércoles por la tarde.
Según Ospina, la operación ofensiva se inició el martes cuando una patrulla del ejército interceptó al frente V de las FARC que se dirigía hacia una comunidad indígena. En el combate inicial murieron 11 ilegales.
La columna insurgente se vio reforzada con más guerrilleros, quienes atacaron nuevamente la patrulla militar, precisó Ospina.
Dos soldados más resultaron heridos y uno salió ileso del enfrentamiento. "Está pendiente de establecer la situación de ocho soldados más", indicó el comandante militar.
Los hechos se presentaron en la Vereda Porroso, en zona selvática de Mutatá, municipio a unos 350 kilómetros al noroeste de Bogotá.
Desde comienzos de este mes, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han lanzado una serie de ataques contra los militares, en contravía de una ofensiva ordenada por el presidente Álvaro Uribe contra los bastiones de esa guerrilla en el suroeste de Colombia.
El 1 de febrero, 16 infantes de marina murieron y 25 más resultaron heridos en una ataque de las FARC contra un puesto naval en el municipio de Iscuandé, en el suroeste del país.
Luego el 2 de febrero, ocho militares y un civil murieron en una vía del departamento del Putumayo, en el suroeste, cuando rebeldes activaron explosivos al paso de un camión del ejército.
Analistas de defensa han advertido que un posible exceso de triunfalismo de los militares podría estar llevando a estos reveses y sostienen que muchos frentes de las FARC todavía mantienen intacta su capacidad ofensiva, se al repliegue en que se encontrarían.
Uribe llegó al poder hace dos años y medio con la promesa de doblegar a los guerrillas izquierdistas que protagonizaban una escalada de violencia.
Los últimos golpes sufridos por las fuerzas armadas ocurren en medio de una mejora de los indicadores generales de violencia en el país.
Cifras oficiales indican que el año pasado los homicidios cayeron un 15% al quedar en 20,011, las víctimas de masacres bajaron 49% al quedar en 259 y los secuestros disminuyeron 35% con 1,441 casos.