Haga clic aquí para ver el sitio especial de Juan Pablo II WASHINGTON, Estados Unidos, feb. 11, 2005.- La Casa Blanca defendió hoy su decisión de apoyar la iniciativa de ley aprobada en la Cámara de Representantes para levantar una barda en la frontera con México y prohibir la emisión de licencias de conducir a indocumentados.
El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, sostuvo que si bien el presidente estadounidense George W. Bush apoya un plan de trabajadores temporales, "existen pasos que se tienen que tomar para encarar algunos de los aspectos de aplicación de la ley".
La iniciativa, denominada Real ID (Identificación Real) y propuesta por el presidente del Comité Judicial, James Sensenbrenner, fue aprobada por 261 votos a favor y 161 en contra, aunque aún debe ser avalada por el Senado, donde se espera un intenso debate.
"El presidente Bush hizo un compromiso con Sensenbrenner el año pasado, cuando se discutían las reformas de migración, de que trabajaría con él, a principios del año, en algunos de los asuntos que presentó en la legislatura pasada", añadió McClellan.
Sin embargo, el vocero insistió en que el presidente cree también que, además de las medidas de aplicación de la ley, es necesario hacer frente al tema de los inmigrantes indocumentados que vienen a Estados Unidos a buscar una vida mejor.
"Por eso el presidente continúa solicitando al Congreso avanzar en este programa temporal de trabajadores que enfrentará una necesidad económica, además de que mostrará la compasión de Estados Unidos hacia quienes vienen aquí ilegalmente", añadió.
Bush, quien presentó su plan de trabajadores huéspedes en enero de 2004 pero que aún no lo concreta en un proyecto de ley, ha aprovechado varios foros, incluido su mensaje sobre el estado de la Unión, para hablar de la necesidad de una reforma migratoria.
Está semana, a pesar de la oposición de grupos independientes, comunitarios e hispanos, el mandatario decidió apoyar la iniciativa de ley de Sensenbrenner, que fue respaldada por una mayoría de los republicanos y una minoría de los demócratas.
La principal disposición de su iniciativa obligaría a los estados a aceptar reglas para la expedición de licencias de conducir a fin de que los documentos puedan ser usados como identificación ante autoridades federales, como por ejemplo para abordar un avión o entrar a edificios públicos.
Los estados deberán además verificar que el solicitante de la licencia tenga una estadía legal comprobable en el país, lo que en la práctica les impediría obtener el documento a cientos de miles de indocumentados, que en la actualidad pueden tramitarlo en 10 entidades.
En materia de asilo, la propuesta de Sensenbrenner permitiría a los jueces de migración determinar la credibilidad de los testigos en los casos de solicitudes de refugio político, por lo que algunos grupos creen que eso hará más difícil obtener ese beneficio.
Otra de sus disposiciones contempla la construcción de una barda de tres millas (4.8 kilómetros) de extensión en una zona fortificada de la frontera cerca de San Diego.
El proyecto de ley otorga además al secretario de Seguridad Interna autoridad para ignorar leyes federales para elevar las bardas.
Una cláusula adicional busca evitar el ingreso al país de sospechosos de terrorismo, asegurando que acusaciones relacionadas con ese delito son suficientes para declarar que la persona no es elegible de ingresar al país y es sujeto de deportación.