BAGDAD, Irak, feb. 18, 2005.- Atacantes suicidas hicieron detonar explosivos este viernes en dos mezquitas chiítas y en una procesión religiosa, matando al menos a 27 personas e hiriendo a varias docenas, dijeron testigos y la policía iraquí. En la primera explosión, un atacante ingresó al vestíbulo de la mezquita al-Khadimain, en la urbanización Dora de Bagdad, mientras los feligreses se arrodillaban para orar, e hizo detonar explosivos que llevaba amarrados a su cuerpo, dijo un testigo, Hussein Rahim Qassim.
Poco después, otra bomba estalló en la mezquita Al Bayaa, en otra urbanización chiíta del oeste de Bagdad. Se cree que también en esta ocasión el atentado fue causado por un atacante suicida.
Quince personas murieron en la primera explosión, y 10 en la segunda, señaló un funcionario del hospital al-Yarmuk que pidió no ser identificado.
Menos de una hora más tarde, un atacante suicida hizo estallar explosivos que llevaba consigo al pasar una procesión de chiítas que celebraban la fiesta de Ashoura, matando a dos personas e hiriendo a otras ocho, mencionó el teniente de la policía iraquí Waed Hussein.
Los chiítas se congregaron este viernes en las mezquitas para celebrar las vísperas de Ashora, décima jornada del mes sagrado musulmán de Muharram y el día más sagrado del año para ellos.
Los ataques fueron casi una repetición de las letales explosiones ocurridas hace exactamente un año, que mataron a 181 personas.
En la mezquita al-Khadimain, el imán hizo pedidos de donación de sangre para los numerosos heridos, mencionó el teniente de la policía Ahmad Alí.
Nadie se atribuyó inicialmente la responsabilidad por los atentados, pero muchos iraquíes culparon a insurgentes suníes por los ataques. Los chiítas, que ganaron las elecciones del 30 de enero por amplio margen, acusan a los suníes, que boicotearon los comicios, de intentar causar una guerra civil para recuperar el poder.
Saddam Hussein era suníes y durante siglos, los suníes han tenido el control del poder en lo que es hoy el moderno Irak.