WASHINGTON, Estados Unidos, mar. 4, 2005.- Los cultivos de opio se triplicaron el año pasado en Afganistán, un país que está al borde de convertirse en un "narcoestado", según el Departamento de Estado de EU, que intentó disculpar a su aliado por este aumento. En Afganistán se produce prácticamente toda la heroína consumida en el mundo y "representa una amenaza enorme a la estabilidad mundial", afirmó el Departamento de Estado en un informe sobre el combate contra las drogas, este viernes.
No obstante, esta agencia del Gobierno se mostró optimista con respecto a avances en la erradicación de los cultivos de estupefacientes en el resto del mundo.
Robert Charles, subsecretario adjunto de Estado para la lucha contra la droga, señaló en una conferencia de prensa que la cooperación internacional está dando "resultados verdaderos".
Charles destacó en especial las medidas tomadas por México y Colombia contra los cultivos ilícitos.
Pero mientras el Gobierno de EU se vanagloriaba de los logros de su política en América Latina, tuvo que reconocer que en Afganistán, que está dirigido por un presidente amigo, Hamid Karzai, se alcanzan año tras año nuevos récords de producción de droga.
El derrocamiento del régimen talibán en 2001 tras una invasión estadounidense ha hecho dispararse los cultivos y ha facilitado el transporte de los estupefacientes fuera del país por la falta de control del Gobierno de grandes regiones.
El año pasado las amapolas de opio cubrieron un área récord de 206 mil 700 hectáreas, suficientes para elaborar 582 toneladas métricas de heroína, frente a las 28 toneladas que salen del segundo mayor exportador, Birmania.
En total, entre el 40 y el 60% del Producto Interno Bruto (PIB) de Afganistán proviene de las drogas, según el informe de EU.
"No son números inesperados, dada la fragilidad de las instituciones y que se trata del tercer país más pobre del mundo", indicó Charles. "El problema es que la gente necesita tener ingresos", explicó.
Sin embargo, no usó este argumento para justificar la producción de drogas en cualquier otro país del mundo.
Charles criticó a Bolivia y Perú, donde "el esfuerzo (de erradicación) podría ser más firme" en el 2004.
En el primero, la producción de coca creció un 6% el año pasado por cuarto año consecutivo, debido "en parte a la incapacidad del Gobierno boliviano para ejecutar una erradicación forzada" en zonas no tradicionales de cultivo, como las Yungas.
En Perú, también está aumentando la área cubierta por los arbustos de coca en regiones nuevas, según el informe, que también apunta a la importancia del país como un lugar de tránsito de sustancias ilícitas de predilección de las mafias mexicanas.
Con Colombia, su principal aliado en la región, Washington no escatimó elogios.
El país produce un 90% de la cocaína y un 50% de la heroína que entra en Estados Unidos, pero el programa conjunto de erradicación de coca "ha infligido un daño serio a la cosecha", señaló el informe.
En total sus aviones rociaron 136 mil hectáreas de ese cultivo con agentes químicos.
Además, el informe señala que el año pasado la policía en América Latina y EU tuvo "un éxito notable" en sus acciones para interceptar las drogas de camino al Norte. En total, se incautó droga por valor de 16 mil millones de dólares en 2004.
"Si seguimos por este camino, en un año o dos comenzaremos a ver cambios", explicó Charles.
Estados Unidos también incluyó a Birmania, Tailandia y Corea del Norte en una lista de países de especial atención en su informe.
En los dos primeros los cultivos de droga han disminuido en los últimos años, según el Departamento de Estado.
El tercero no es un productor de sustancias ilícitas, pero el documento denuncia el "comportamiento criminal" de funcionarios del Gobierno, que han usado patrulleras y otros bienes del Estado para traficar con drogas.
El Departamento de Estado cree que "es probable, aunque no seguro, que el Gobierno de Corea del Norte patrocine este comportamiento ilegal como una forma de obtener moneda extranjera", según el informe.