WASHINGTON, Estados Unidos, mar. 12, 2005.- El presidente de EU, George W. Bush, volvió a defender hoy su reforma de la seguridad social como algo absolutamente necesario, y pidió a los ciudadanos que no hagan caso a los "anuncios alarmistas" de sus rivales. "Posponer la reforma dejará a nuestros hijos opciones drásticas y desagradables", como incrementos enormes de impuestos, pérdidas de empleos y recortes en los actuales beneficios de la seguridad social, dijo el presidente en su habitual discurso radiofónico de los sábados.
Bush reiteró que su plan de reforma no conlleva ningún cambio en las prestaciones que reciben las personas que ya están jubiladas o que tienen 55 o más años "independientemente de los anuncios alarmistas o de lo que los políticos puedan decir", añadió.
El sistema que está vigente en la actualidad, insistió, no va a aguantar por mucho tiempo.
"El hecho es que tenemos un problema y necesitamos arreglarlo ahora", según el presidente, quien precisó que los ciudadanos estadounidenses no eligen a sus gobiernos para que pase los problemas a futuras generaciones, presidentes y Congresos.
"La seguridad social ha funcionado para generaciones de estadounidenses y juntos la vamos a reforzar para las generaciones que vengan", prosiguió el presidente.
Pese a su empeño, su proyecto de reforma no deja de ser cuestionado, sobre todo, porque contempla que los trabajadores jóvenes destinen parte de las actuales cotizaciones a la Seguridad Social a cuentas privadas de jubilación que se invertirían en bolsa.
El mensaje de Bush fue criticado una vez más por los demócratas por medio también de su discurso radiofónico de los sábados, pronunciado hoy por el nieto del ex presidente Franklin Roosevelt, James Roosevelt Junior.
Según el representante demócrata, el plan del presidente rompería una larga tradición de bipartidismo en este ámbito y no serviría para la prolongación del sistema actual "ni por un sólo día".
Roosevelt recordó que fue su abuelo quien, en 1935, firmó la ley por la que se creó la seguridad social en EEUU y desde entonces, dijo, "demócratas y republicanos trabajaron juntos para proteger y reforzar" el sistema.
Ahora, añadió, el presidente Bush en lugar de garantizar un buen programa, lo que pretende es "privatizar la seguridad social" con cuentas privadas "arriesgadas".