CIUDAD DEL VATICANO, Vaticano, mar. 22, 2005.- La preocupación por el estado de salud del Papa aumentó en las últimas horas después de que el Vaticano confirmara que no se celebrará la audiencia pública de los miércoles, aunque no descartó que pueda asomarse a la ventana para bendecir a los fieles que se reúnan en la plaza de San Pedro. Aunque la cancelación de la audiencia ya estaba prevista, el hecho de que se confirmara de nuevo hoy y hervidero de rumores sobre la posibilidad de que el Papa haya sufrido una recaída, desataron la preocupación de los fieles.
"El Via Crucis de este año no será para el Papa el del Coliseo en la noche del Viernes Santo, sino uno personal, de sufrimiento, que está en curso desde hace días", dijo el vaticanista Orazio Petrosillo en un artículo publicado por el diario Il Messaggero.
Afirmó que el lunes por la tarde el Pontífice sufrió "otra modesta crisis (respiratoria)" y que su convalecencia, tras ser dado de alta del hospital el pasado 13 de marzo, se está transformando "en un leve y continuo empeoramiento".
Señaló que la realidad "debilita al optimismo" y que incluso el secretario particular de Juan Pablo II, Stanislao Dsiwisz, pidió a un sacerdote polaco de visita en el Vaticano "orar por el Papa, porque está empeorando".
"Según algunas fuentes eclesiásticas, las condiciones generales de salud del Papa son hoy más graves de las que presentaba cuando fue hospitalizado en el Policlínico Gemelli", señaló.
También el diario La Repubblica aseguró que "crece la preocupación en los palacios vaticanos por las condiciones de salud del Papa".
El periódico citó a fuentes del Vaticano según las cuales el lunes por la tarde Juan Pablo II tuvo "serios problemas de respiración, debidos presumiblemente a una excesiva acumulación de catarro en la garganta".
Dijo que se teme que el físico del anciano pontífice, de casi 85 años de edad, se esté debilitando aún más por el avance del mal de Parkinson.
Por otra parte, el rotativo Corriere della Sera se refirió a los "rumores" sobre el empeoramiento de la salud del Papa, aunque recordó que para el Vaticano "no hay ninguna novedad".
El matutino citó a fuentes médicas según las cuales la convalecencia del Papa, tras la traqueotomía a la que fue sometido el pasado 24 de febrero, "está lejos de haber concluido y no se puede aún dar nada por descontado".
Asimismo, el diario La Stampa publicó que Juan Pablo II sufrió la tarde del lunes una "ligera crisis" y se habló una nueva hospitalización, que al final no fue confirmada.
Muchos medios de comunicación desplazaron inmediatamente sus equipos al Policlínico Gemelli, de Roma, ante los rumores sobre la posibilidad de que el Papa sea ingresado de nuevo.
El Vaticano mantiene un silencio total y el subdirector de la Sala de Prensa, el religioso Ciro Benedettini, se limitó a manifestar que la convalecencia del Papa prosigue su curso.
Benedittini evitó comentar las hipótesis sobre un agravamiento de las condiciones del Pontífice, subrayando que cualquier noticia sobre su salud se dará de forma oportuna, "como siempre ha sido".
Los rumores sobre un empeoramiento de la salud de Juan Pablo II, que en mayo cumplirá 85 años, se desataron después de que el domingo pasado, Domingo de Ramos, hiciera una breve aparición tras la Misa, desde la ventana de su apartamento, mostrando un aspecto muy frágil, con una venda en una mano y sin pronunciar palabra.
Según aseguran hoy algunos diarios italianos, el Papa sufrió en la tarde de ayer una recaída y un nueva crisis respiratoria y su convalecencia no está siguiendo el curso que se esperaba.
Juan Pablo II fue sometido a una traqueotomía el pasado 24 de febrero, después de ser trasladado al Policlínico Gemelli de Roma por una crisis respiratoria aguda.
Tras permanecer dieciocho días hospitalizado, el Pontífice regresó al Vaticano el día 10 de este mes.