BANDA ACEH, Indonesia, mar. 26, 2005.- Se cumplen tres meses del tsunami que azotó 11 costas de asia y dejó 174 mil muertos. Hoy fueron recordadas las víctimas en Indonesia, Sri lanka y Tailandia.
Lo hicieron en las zonas devastadas donde antes se encontraban sus casas y en diferentes templos.
La mayoría de las tropas de ayuda se han retirado de los países afectados y se mantienen los esfuerzos por regresar a la normalidad.
Centenares de sobrevivientes del tsunami indonesio recogieron el sábado sus escasas pertenencias y salieron de un campamento de emergencia, al cumplirse tres meses de la tragedia que costó la vida a 174 mil personas en la cuenca del océano Índico.
Con sus ropas y artículos personales en las manos, más de mil 200 granjeros y campesinos de la aldea de Lampaya salieron de las carpas de emergencia para mudarse a un campamento militar, en tanto que otros regresaban a sus viviendas dañadas por la inundación.
La reubicación recalcó la transición gradual de las operaciones de emergencia a la fase de reconstrucción.
"Me siento muy feliz de salir de aquí", dijo Mukhtar Zainal Abidin, que regresaba a su casa por la carretera principal.
"Mis arrozales resultaron dañados y tengo que ver cómo los atiendo. Vivir aquí me enferma. No quiero depender sólo de donaciones", agregó.
El sismo submarino de magnitud 9, el mayor registrado en el mundo en 40 años, ocasionó un enorme maremoto que avanzó a alta velocidad a través del océano Índico y dejó un saldo de más de 174 mil muertos y 106 mil desaparecidos. Más de 1.5 millones de personas quedaron sin hogar en once países, en el desastre del 26 de diciembre.
En Sri Lanka, donde las olas gigantes dieron muerte a los 2 mil ocupantes de un tren, monjes budistas cantaban en una ceremonia que duró toda la noche a fin de asistir en la otra vida a los espíritus de las víctimas.
Los padres que perdieron hijos en el desastre fueron a los templos a hacer ofertas de los alimentos favoritos de los niños.
En Peraliya, el tren llamado Queen of the Sea fue arrastrado por las olas y ocasionó la muerte de 2 mil personas en la peor tragedia del tsunami. Algunos de ellos eran pasajeros y otros eran aldeanos del lugar que se habían subido a los vagones para escapar de las aguas.
"No tendremos casas, pero hacemos todo lo posible por asegurar que los espíritus de nuestros muertos tengan una vida mejor", dijo Chandra Gamage, cuya aldea natal perdió a 38 vecinos en el desastre.
En Tailandia, donde perecieron más de 5 mil personas, dos templos budistas que habían servido de morgues improvisadas fueron devueltos esta semana a los monjes encargados de su mantenimiento.
La mayoría de las tropas extranjeras enviadas a la región para suministrar ayuda de emergencia, han sido retiradas.