CIUDAD DEL VATICANO, El Vaticano, abr. 1, 2005.- La plaza de San Pedro mostraba en los primeros minutos de este viernes una actividad inusual por los cientos de periodistas, turistas y fieles que llegaron luego de que se conoció la noticia del agravamiento de la salud del Papa. Algunos de los presentes oraban por la salud de Juan Pablo II y portaban velas encendidas en medio de un ambiente de expectación.
Las cámaras de televisión así como fotógrafos y periodistas de todo el mundo llegaron también en espera de nuevas informaciones.
En tanto, fuentes médicas aseguraron que las condiciones de salud de Juan Pablo II se estabilizaban tras la terapia con antibiótica a la que fue sometido luego del aumento de su temperatura corporal a causa de una infección en las vías urinarias.
EL GEMELLI SE MANTIENE EN ALERTA
El Policlínico Gemelli, en donde el Papa estuvo internado hasta el pasado 13 de marzo, fue puesto en alerta aunque el responsable del equipo médico papal en ese centro, Rodolfo Proietti, excluyó su hospitalización.
Por su parte, el director del Centro de Parkinson de la norteña ciudad italiana de Milán, Gianni Pezzoli, dijo que la infección de las vías urinarias es una típica complicación de esa afección, la que padece el jefe de la iglesia católica desde hace varios años.
"La fiebre podría ser fatal como otras complicaciones para un enfermo en sus condiciones. Sin embargo, atendido correctamente, y es obvio que el Papa lo está, no hay motivo para que su cuadro clínico pueda precipitar", aclaró.