CIUDAD DEL VATICANO, abr. 19, 2005.- Los cardenales han elegido este martes nuevo Papa y lo han anunciado con la tradicional fumata blanca acompañada por primera vez con un repique de campanas. Decenas de miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro del Vaticano recibieron con gritos y aplausos entusiastas la elección del nuevo Papa, anunciada con la tradicional "fumata" blanca.
En un principio se vivieron algunos momentos de incredulidad, ya que el hecho de que la chimenea de la Capilla Sixtina humeara antes de la hora prevista sólo se explicaba si la votación había tenido éxito, pero la "fumata" mostraba un indefinido color gris.
Un entusiasmo indescriptible hizo presa de la multitud reunida en la plaza después de los minutos de indecisión porque inicialmente no se podía determinar si el humo gris indicaba la elección o el fracaso, mientras las campanas no sonaron en un primer instante.
Minutos después el humo se fue aclarando, las campanas empezaron a tañer y la multitud rompió a aplaudir, a vivar y flamear banderas a la espera de ver quién será el nuevo pastor de más de mil millones de católicos en el mundo.
La Radio del Vaticano anunció que había sido elegido al nuevo Pontífice mientras el humo blanco salía de la chimenea de la Capilla Sixtina y repicaban insistentes las campanas de la Basílica de San Pedro.
Los gritos, abrazos y ondear de banderas se incrementaron y se transformaron en una estruendosa ovación cuando las campanas de la Basílica de San Pedro comenzaron a repicar para anunciar al mundo que hay un nuevo Papa.
Miles de peregrinos empezaron a llegar al lugar en un flujo que cada vez más intenso, mientras a las campanas de San Pedro se sumaba el repique de las de todas las iglesias de la capital italiana para anunciar el éxito del Cónclave, en el que han participado 115 cardenales.
"Viva el Papa!" resonaba en todos los rincones de la plaza, mientras todos fijaban sus ojos en la ventana donde debía aparecer el nuevo Pontífice, el primero del siglo y del Tercer Milenio.
La elección se efectuó en un tiempo récord de apenas cuatro votaciones, una el lunes por la noche, dos el martes por la mañana y la decisiva el martes por la tarde.
Los cardenales se habían recluido desde la tarde del lunes en la Capilla Sixtina, adornada con frescos de Miguel Ángel, para sesionar en el más estricto secreto. Y en poco más de 25 horas escogieron a su conductor.