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KIEV, Ucrania, abr. 26, 2005.- Oficios religiosos, velas encendidas y mítines de solidaridad recordaron este martes el 19 aniversario de la explosión en la central nuclear de Chernobil, la tragedia atómica más grave de la historia.
Las campanas de las catedrales de Kiev y otras ciudades de Ucrania sonaron a la 01.23 hora local, instante en el que hace diecinueve años estalló el cuarto reactor de la planta nuclear.
Simultáneamente a los oficios religiosos, en Járkov, Lugansk, Zaporozhie, Dnepropetrovsk y Donetsk, decenas de miles de personas encendieron velas en memoria de aquellos que se sacrificaron en los trabajos para neutralizar las secuelas de la catástrofe, la mayoría de ellos muertos o minusválidos.
En la central de Chernobil, entre tanto, se celebró un mitin para denunciar la falta de fondos para pagar la electricidad, el gas y los sueldos de los operarios responsables de la seguridad de la planta, que sigue siendo es un potencial foco de contaminación.
Chernobil está administrada por una entidad estatal que se encarga de su seguridad, y de ejecutar un programa para el desmonte de los reactores y reciclaje del combustible nuclear de tres de sus cuatro reactores.
La explosión en el cuarto reactor esparció al menos 200 toneladas de material fusible con una radiactividad de 50 millones de curies, equivalente a unas 500 bombas atómicas como la que estalló sobre Hiroshima, y causó la muerte de 31 operarios y bomberos.
Un informe de la ONU fechado en 1995 indicó que la explosión afectó directa e indirectamente al menos nueve millones de personas, entre ellas 3 y 4 millones de niños.
Aunque no hay cifras oficiales definitivas, fuentes de Ucrania, Rusia y Bielorrusia calcularon que en los últimos 19 años al menos 300 mil personas murieron a consecuencia de la radiactividad liberada.
De acuerdo a las estadísticas oficiales, 2 mil 300 poblaciones y aldeas en doce regiones de Ucrania quedaron contaminadas, lo que obligó a evacuar a centenares de miles de personas.
Durante los primeros días que sucedieron la explosión, en medio del más estricto secretismo oficial, más de 850 mil militares, obreros, ingenieros y especialistas de toda la Unión Soviética fueron movilizados a la zona siniestrada.
A marchas forzadas construyeron el "sarcófago", una enorme coraza de acero y hormigón, para cubrir el cuarto reactor destruido y centenares de toneladas de escombros altamente contaminados.
El trabajo en el aislamiento del foco radiactivo costó la vida o convirtió en inválidos a la mayoría de quienes participaron en esa tarea.
Según organizaciones no gubernamentales, en las tres repúblicas hay más de medio millón personas, cuya salud empeora de año en año y necesitan ayuda médica.
Hoy, en la ciudad de Novovoronezh, en el sur del Rusia, al menos 30 de ellas, incluidas varias mujeres, reanudaron una huelga de hambre para protestar por el recorte de sus pluses sociales.
En Novovoronezh funciona una central nuclear y hace 19 años al menos 300 operarios de esa planta fueron enviados a Chernobil a participar en las labores relacionadas con la explosión.
Por otra parte, el Gobierno de Ucrania anunció hoy la investigación de funcionarios del anterior gobierno, sospechosos del de desfalco por varios millones de dólares donados por Occidente para la construcción de un segundo caparazón sobre el sarcófago.
Desde la fatídica fecha Rusia, Ucrania y Bielorrusia han recibido 750 millones de dólares en ayuda internacional, sin contar las partidas destinadas al cierre de la central en diciembre de 2000.
Recientemente, el Grupo de los Siete países más industrializados (G-7) y la Unión Europea (UE) ofrecieron otros 160 millones de dólares para erigir el segundo sarcófago sobre Chernobil, así como decenas de millones para modernizar otras dos plantas nucleares.
Según expertos internacionales, algunas partes del sarcófago de Chernobil requieren una urgente reparación que garantice el hermetismo de toda la estructura y evite posibles fugas radiactivas.