BEIRUT, Líbano, mayo 30, 2005.- Los pronósticos se cumplieron y Saad Hariri, el hijo del ex primer ministro asesinado Rafic Hariri, logró todos los escaños en la capital libanesa -19 en total-, según anunció este lunes el ministro del Interior, Hasan Sabah. El ministro rebajó incluso la cifra de participación avanzada ayer y la situó en 26 por ciento de los electores, en un censo de 420 mil personas, y ello pese a que estas elecciones eran consideradas "históricas" por ser las primeras sin la presencia de tropas extranjeras en más tres décadas.
Las votaciones de Beirut son solo la primera etapa de las elecciones, pues los próximos tres domingos deben celebrarse los comicios en otras tantas provincias del país, para completar el Parlamento de 128 escaños (mitad cristianos y mitad musulmanes).
La abstención fue particularmente alta en los barrios cristianos, tanto maronitas como armenios, debido por una parte a que el líder cristiano Michel Aun había pedido el boicot y por otra a que nueve de los 19 escaños habían sido asignados automáticamente a los candidatos de Hariri antes incluso de la votación por falta de contrincantes.
Hariri había formado una lista de "unión nacional", con candidatos cristianos, drusos, musulmanes sunitas y musulmanes chiítas, y Aun es el único entre los líderes de peso que no se integraron en esa lista.
Saad Hariri, al que todos ven como el próximo primer ministro, tiene solo 35 años y está "virgen" en política, pues durante toda su vida antes del asesinato de su padre el pasado 14 de febrero se había dedicado solo a los numerosos negocios que su padre había emprendido y con la que amasó una colosal fortuna.
PRIORIDADES
El politólogo Issa Ghoraieb, editorialista en el diario "L'Orient-Le Jour", dijo que pese a su juventud, Saad Hariri está rodeado de personas muy competentes y en su favor juega el hecho de que nunca se había metido en política anteriormente.
Para Ghoraieb, la prioridad número uno del gobierno va a ser cambiar la ley electoral, una necesidad que es compartida por todas las confesiones del país (hay 18 representadas en el Parlamento) pero que será difícil de concretar dada la disparidad de objetivos entre unas y otras comunidades.
La segunda prioridad serán las reformas económicas, aunque algunas sean impopulares, para poder sacar a flote el país, que según fuentes bancarias soporta una deuda de 33.000 millones de dólares, mientras que el crecimiento el año pasado fue solo de un 3% y el paro alcanza oficialmente a un 15% la población activa, entre la que se cuenta un funcionariado sobredimensionado.
Según dijeron fuentes diplomáticas europeas, la primera víctima del nuevo gobierno que se forme tras las cuatro jornadas electorales será probablemente el presidente Emile Lahud, identificado como demasiado pro sirio justo en el momento en que el país acaba de librarse de una presencia militar siria de 29 años.
La alianza que ha formado Hariri para estas elecciones es la única en el Líbano que se presenta como "transcomunitaria" y con una ambición nacional en un país donde lo importante es la fidelidad a la comunidad religiosa.
Sin embargo, los políticos que se han aliado con Hariri en su lista son casi sin excepción de las familias que durante décadas han marcado la pauta política en el Líbano, de ahí la alta abstención en una juventud que siente que, con sirios o sin sirios en el país, las elecciones son "más de lo mismo", según interpreta Goraieb.