Protestas causan caos en centro Bolivia



por: Agencia
Fuente: AP




Trabajadores, desempleados e indígenas toman calles de La Paz, piden la nacionalización de los hidrocarburos y que el presidente Mesa deje el poder






LA PAZ, Bolivia, mayo 31, 2005.- Columnas de humo causadas por la profusa quemadura de llantas y la detonación de gases lacrimógenos y pequeños cartuchos de dinamita, se levantaron hoy al paso de una marcha, constituida en la mayor manifestación de las últimas semanas demandando la nacionalización de los hidrocarburos.

Los manifestantes, fundamentalmente campesinos indígenas, reclaman la convocatoria inmediata a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución que dé más participación en la vida nacional a ese amplio sector.

A estas marchas, que paralizan desde hace 15 días el centro paceño, se han sumado a diario, trabajadores, desocupados y universitarios de la ciudad obrero-campesina de El Alto, 12 kilómetros al oeste, además de mineros y maestros del estado.

Hacia el final de la tarde sólo habían ingresado al Palacio Legislativo, según fuentes partidarias, 60 de los 157 congresistas, insuficientes para instalar una esperada reunión que debe decidir sobre el llamado a un referéndum para la creación de autonomías y, posiblemente, la convocatoria a la Asamblea Constituyente que reclaman los miles de manifestantes.

Varios legisladores se comunicaron con emisoras de radio para informar que no podían llegar al Congreso, porque los manifestantes habían tendido un cerco a varias cuadras a la redonda del Palacio Legislativo.

El principal promotor de las manifestaciones, el diputado y dirigente cocalero Evo Morales, exigió la presencia de los legisladores para iniciar la sesión y advirtió que si no se lograba el quórum necesario "se radicalizarán las protestas".

Los legisladores que llegaron al Congreso lo hicieron, en su mayoría, bajo fuerte resguardo policial y pese a los miles de manifestantes que intentaron durante el día tomar el Congreso para impedir la sesión.

El ministro de Gobierno, Saúl Lara, denunció en rueda de prensa que algunos exaltados, particularmente estudiantes universitarios del vecino municipio de El Alto, habían causado destrozos en el ornato público y quemado un vehículo particular.

A tiempo de rechazar la posibilidad de que el gobierno dicte un estado de sitio señaló que entre los manifestantes hay quienes "buscan de manera desesperada balas y víctimas".

"No vamos a permitir el ingreso de estas manifestaciones al centro del poder, del Estado boliviano, a la Plaza Murillo", afirmó en alusión a la plaza donde se encuentran las sedes del gobierno y del legislativo.

Consultado sobre pedidos de algunos congresistas de que se llame a elecciones anticipadas, el ministro afirmó que "el presidente Carlos Mesa no va a renunciar" y que gobernará hasta el final de su mandato, en agosto de 2007.

Los grupos de manifestantes están divididos entre distintos liderazgos, aunque el más claro es el de Morales, quien es jefe del Movimiento al Socialismo (MAS), el segundo partido en el Congreso.

El dirigente se ha mostrado dispuesto a negociar con Santa Cruz, el departamento que encabeza a otros tres en la demanda de la creación de su autonomía, la posibilidad de aprobar en la sesión que debía iniciarse el martes la convocatoria a referéndum con ese motivo, a cambio de que esas regiones aprueben el llamado a Asamblea Constituyente.

Morales se ha distanciado del dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB) Jaime Solares, pues éste ha llamado a "militares patriotas" a dar un golpe contra el gobierno del presidente Carlos Mesa, a lo que se opone el dirigente cocalero.

Solares también insiste en cerrar el Congreso y que militares, campesinos y obreros tomen el poder mediante una asonada. Morales controla a por lo menos cinco mil campesinos cocaleros que llegaron caminando o en camiones a La Paz, y a otros miles de agricultores dedicados al trabajo en otros cultivos del altiplano, en el occidente del país.

También son miles los vecinos de El Alto y los maestros que desde el lunes extremaron medidas para que sus demandas sean atendidas, con marchas más numerosas e incluso con la demostración de mayor hostilidad hacia los pobladores de La Paz.

Morales también difiere de Solares, al que el gobierno considera un dirigente radical, en que no parece estar de acuerdo con la expulsión de las transnacionales petroleras que opera en Bolivia, sino en incrementar las regalías que pagan, del 18 al 50%.


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