LONDRES, Inglaterra, jun. 1, 2005.- Los gobernantes europeos, ante una crisis por la resonante segunda derrota de la Constitución europea en el referendo holandés del miércoles, exhortaron a una reflexión serena sobre el futuro de su unión de 25 miembros. Los resultados preliminares mostraron que el 62% de los votantes que participaron en un referéndum en Holanda sufragaron a favor de rechazar el texto, después de que el domingo el 55% de los franceses que votaron también se inclinó por el "no", dejando a la constitución prácticamente estancada.
"La crisis que rodea la ratificación de la Constitución europea no debe convertirse en una crisis generalizada de Europa", dijo el canciller alemán Gerhard Schroeder.
Por su parte, el presidente francés Jacques Chirac dijo que el voto holandés "muestra fuertes expectativas, preguntas y preocupaciones sobre el desarrollo del proyecto europeo".
El comunicado emitido por la oficina de Chirac exhortaba a un período de análisis de las implicaciones de ambas derrotas. Pero muchos sentían que no tiene caso continuar con los intentos de ratificar la constitución.
"Creo que es el fin de la historia ahora que dos países importantes han dicho no", dijo Wouter Bos, líder opositor holandés que había apoyado el texto.
El canciller británico Jack Straw, que se espera anuncie la semana próxima si Gran Bretaña efectuará un referendo, dijo que el resultado de las votaciones francesa y holandesa "ahora plantea profundas interrogantes para todos sobre el rumbo futuro de Europa".
Sin embargo, Straw dijo que una Unión Europea que ahora incluye a 25 naciones necesita nuevas estructuras y no puede simplemente abandonar el proyecto de la Constitución.
Nueve países ya han ratificado el tratado, pero requiere un "sí" unánime de todos para poder entrar en vigor.
"En una era de globalización, cuando las naciones necesitan encontrar nuevas formas para trabajar en conjunto con el fin de enfrentar nuevos problemas, Europa necesita ser capaz de darle a sus ciudadanos la prosperidad, seguridad y justicia social que requieren en formas adecuadas al mundo moderno", señaló Straw.
Por su parte, el primer ministro Jean-Claude Juncker de Luxemburgo, actual presidente de la Unión, consideró como "peligrosa" la posición del bloque en este momento.
"Necesitamos mostrarle al mundo exterior que nos adherimos al camino de un mejor futuro", señaló.
Sin embargo, mostró confianza en la unión continental.
"Es un momento difícil para Europa, pero lo superará", afirmó, aunque reconoció que "esta noche ya no inspira a la gente a soñar".