LA PAZ, Bolivia, jun. 8, 2005.- El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, pidió este miércoles a Argentina, Brasil y la Organización de Naciones Unidas (ONU) que envíen observadores ante la grave crisis por la que atraviesa el país andino. Bolivia atraviesa "una de las coyunturas más críticas de su historia republicana", dice Mesa en las cartas enviadas a los presidentes Néstor Kirchner, de Argentina, y Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil, así como al secretario general de la ONU, Kofi Annan.
La solicitud se produce poco antes de la crucial reunión en la que el Congreso analizará mañana, jueves, en la ciudad de Sucre, la renuncia presentada por Mesa, en medio de una escalada de protestas que amenaza con extenderse a esa capital.
En sus cartas, Mesa manifiesta que la sesión del Congreso asumirá "una decisión trascendental para la democracia, la estabilidad política y el futuro de la nación, en una situación de aguda convulsión y polarización social".
La acreditación de uno o más representantes como observadores de Brasil, Argentina y la ONU será un "gesto de que la situación de Bolivia es de importancia para el contexto de la región y del hemisferio", concluye Mesa en sus misivas.
La renuncia del presidente obliga a los congresistas a resolver la sucesión constitucional de la Jefatura de Estado, a la que tiene derecho el presidente del Senado, Hormando Vaca Díez, a quien Mesa ha pedido que renuncie también.
Esa demanda es compartida por los sectores movilizados en La Paz y El Alto desde hace casi un mes y que bloquean las rutas de todo el país en demanda de una Asamblea Constituyente y la nacionalización de los hidrocarburos.
QUIEREN INDÍGENAS GUERRA CIVIL
El líder del Movimiento Indígena Pachakuti de Bolivia, Felipe Quispe, afirmó a la emisora peruana Radioprogramas que "con las armas" y "a través de una guerra civil" se definirá el futuro de Bolivia.
"(En esta región) siempre ha habido guerra, tiene que haber guerra a como dé lugar. Tiene que haber y así vamos a ver quién maneja este país", señaló el llamado "mallku" (representante) de los indígenas aimaras bolivianos.
Quispe definió las actuales protestas en su país como "una lucha racial de blancos e indígenas" en la que "el pueblo originario reclama auto gobernarse".
Según Quispe "están muy serias las cosas...vamos a ver como actúan nuestros opresores, y dependiendo de lo que van a hacer, vamos a responder".
El también líder de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, dijo que "es tiempo de que (los indígenas) manejemos el poder político y que nos devuelvan los invasores nuestros territorios".
Quispe consideró "normal la guerra civil" y puso como ejemplo la llegada de los españoles a la ciudad peruana de Cajamarca en 1532, quienes, según dijo, usaron la Biblia, la pólvora, los caballos y los sables para matar a cientos de indígenas.
VAN MILES DE MINEROS A SUCRE PARA FORZAR ELECCIONES
Miles de mineros viajaron desde altiplano andino hacia la ciudad de Sucre, capital constitucional de Bolivia, para forzar al Congreso a permitir la convocatoria de elecciones generales anticipadas.
Los mineros partieron en autobuses y camiones desde las localidades de Oruro y Potosí, en el sudeste y sur del país, respectivamente, informó el presidente de la Federación Departamental de Cooperativistas Mineras orureña, José Luis Chorolque.
Según Chorolque, desde Oruro viajaron más de medio millar de cooperativistas mineros orureños con la intención de unirse a los de la ciudad de Potosí, así como, con los llegados desde la población de Atocha, en la misma región sureña.
Según distintas fuentes procedentes de los grupos convocantes de las manifestaciones se pueden concentrar mañana en la ciudad de Sucre entre mil 500 y 5 mil mineros.