WASHINGTON, Estados Unidos, jun. 8, 2005.- Tras dos años plagados de acusaciones de racismo y sexismo, el Senado de EU confirmó el miércoles a la jueza Janice Rogers Brown para la Corte Federal de Apelaciones. Con la decisión legislativa también se puso fin a los esfuerzos del Partido Demócrata de bloquear las designaciones judiciales del presidente George W. Bush.
El presidente del grupo de parlamentarios afroamericanos, el demócrata Melvin Watt, dijo en un comunicado que el mensaje que quieren enviar es que "es inaceptable enviar a extremistas al sistema judicial" del país.
El Senado despejó el camino para aprobar el jueves la designación del ex secretario de Justicia de Alabama, William Pryor, que igualmente ha estado sujeta en los últimos años a la reticencia demócrata.
La confirmación de Brown, y seguramente la de Pryor, forman parte de un acuerdo al que llegaron el mes pasado los demócratas con el gobernante Partido Republicano y gracias al cual se evitó una crisis en el Legislativo, que de no haberse resuelto, hubiera suspendido todo tipo de actividades en el Senado.
El Legislativo dejará ahora pendientes otras nominaciones de Bush y abordará otros asuntos, luego de un mes intenso que se centró principalmente en el debate sobre los nominados.
Brown quedó confirmada con 56 votos a favor y 43 en contra, mientras que Pryor recibió 67-32 para poner fin al obstáculo demócrata.
Estos eran los últimos de tres nominados que los demócratas aceptaron confirmar para que los republicanos no tomaran la determinación de prohibir las tácticas dilatorias legales a los que los demócratas pueden acudir para bloquear las nominaciones de Bush.
De haber llegado a ese extremo, los demócratas amenazaban con retirarse de todos los proyectos de ley presentados por el gobierno.
El jueves, el Senado confirmará también a David McKeague y Richard Griffin, informó el líder de la mayoría, el republicano Bill Frist.
Si bien estos no formaban parte del acuerdo, los demócratas cedieron durante las negociaciones del mes pasado.
Si bien los republicanos controlan el Senado, estos no cuentan con los 60 votos que se necesitaban para eliminar los obstáculos de los demócratas.
El Senado abordará ahora proyectos de ley sobre la energía de la nación y gasto público.
Sin embargo, Frist prometió que seguirían presionando para lograr la aceptación de los otros nominados.