BRUSELAS, Bélgica, mayo 17, 2005.- El presidente del Consejo Europeo, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, constató este viernes que las negociaciones presupuestarias entre los líderes de la UE fracasaron, confirmaron fuentes comunitarias. Los llamamientos de los gobiernos de los nuevos estados miembros y del canciller alemán, Gehard Schroeder, a hacer un último esfuerzo de compromiso fueron desoídos por el primer ministro británico, Tony Blair, y su colega holandés, Jan Peter Balkenende, dijeron otras fuentes.
NEGATIVA BRITÁNICA LLEVA A LA DEBACLE
Gran Bretaña rechazó el viernes una fórmula de transacción destinada a poner fin a divergencias sobre el presupuesto de la Unión Europea, propuesto por la presidencia luxemburguesa.
y La exigencia del premier Tony Blair de que cualquier revisión del "cheque" que la UE devuelve a Londres desde 1984 quede condicionada a una reforma en profundidad de las prioridades de gasto europeas ha conducido la negociación de la futura financiación para el período 2007-2013 a un callejón sin salida.
Desde el almuerzo, el presidente de turno de la Unión, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, y su ministro de Exteriores, Jean Asselborn, están dedicados a recibir a sus homólogos, sucesivamente, con el propósito de labrar un compromiso satisfactorio.
Fue el portavoz oficial de Blair quien se encargó de anunciar a la prensa que Londres rechazaba los últimos cambios sugeridos por Juncker.
El Reino Unido no acepta la última propuesta, explicó, porque no contiene un compromiso claro de reforma el presupuesto de la UE y no hace "ninguna referencia a la Política Agrícola Común".
Según dijo, "cualquier cambio en el 'cheque británico' -la presidencia proponía su congelación en un nivel cercano a los 5 mil millones de euros- debe estar vinculado a una reforma del presupuesto" de la UE.
Y la fórmula presentada al respecto por el presidente Juncker "no creemos que salga adelante", vaticinó.
"Nosotros estamos preparados para hablar de cambios en el cheque", pero éste no es el problema, insistió, "lo que hay que hacer es ir a la raíz del problema".
La "filosofía" británica sobre la necesaria reforma del presupuesto europeo fue encontrando apoyos a lo largo de la discusión al menos en Holanda, Suecia, Dinamarca e incluso Italia.
El "cheque" es la devolución que Londres recibe de la UE desde 1984 como compensación por el escaso aprovechamiento que el Reino Unido hace de las principales políticas comunes, especialmente la agricultura. En 2005 supondrá 5.200 millones de euros.
Para cambiarlo, según subrayó el portavoz de Blair, "necesitamos una garantía de modificación en el presupuesto de la UE. "No puede ser una cosa antes de la otra", agregó.
El portavoz indicó además que la Presidencia ha utilizado "un lenguaje ambiguo" en su propuesta de compromiso y citó la frase que más ha irritado a la delegación británica.
En ella se admite la posibilidad de "un enfoque global que podría llevar a una reforma de todos los aspectos del presupuesto", pero añade -y eso es lo que disgusta a Londres-: "teniendo en cuenta los acuerdos tomados en 2002 en el contexto de la ampliación".
Otras fuentes comunitarias confirmaron que Blair había rechazado la última oferta de la Presidencia, pese a que Chirac había aceptado en su "confesionario" con Juncker el nivel propuesto para la congelación del "cheque británico" (unos 4 mil 700 millones de euros) y un techo global para el presupuesto de la UE de 1.06% de la RNB (superior al 1% que defienden los seis contribuyentes netos).
Cuando le tocó el turno a Blair, sin embargo, el premier británico, que presidirá la Unión a partir del 1 de julio, dijo "no" al compromiso.