NUEVA YORK, Estados Unidos, jun. 22, 2005.- La Asamblea General de la ONU protagonizó este miércoles una experiencia inédita, al someter sus planes de reforma a consulta de la sociedad civil, organizaciones no gubernamentales y al sector privado, dijo su presidente, Jean Ping. Más de 200 organizaciones de todo tipo participan en la sesión especial convocada para hoy y mañana en la Asamblea General, con el objetivo de dar a conocer a los gobiernos cuáles son sus puntos de vista sobre la reforma que planea acometer la organización.
"Las organizaciones no gubernamentales (ONG), la sociedad civil y el sector privado juegan hoy en día un papel crucial en la sociedad que no podemos ignorar", explicó a la prensa Ping.
Previamente, el lunes y martes, la Asamblea General celebró dos intensas jornadas de consultas con los países miembros de la ONU, a puerta cerrada, para tratar de acercar posiciones sobre la reforma, que sigue encontrando grandes discrepancias en aspectos como los cambios del Consejo de Seguridad.
A este respecto, Ping, que es ministro de Exteriores de Gabón, explicó que lo ideal sería que los países llegaran a un consenso antes de la Cumbre de Jefes de Estado que se celebrará en septiembre, ya que de no ser así, tendrán que votarse y adoptarse por mayoría.
Por ahora, ésta parece ser la opción más probable, ante la multitud de propuestas que hay sobre la mesa, entre ellas la que promueve el llamado G-4, los cuatro países que aspiran a un puesto permanente en el Consejo (Japón, Brasil, India, y Alemania).
Pero los actuales miembros permanentes del Consejo están divididos, ya que Estados Unidos, el principal contribuyente de ONU, sólo apoya públicamente a Japón, mientras que China se opone tajantemente a la entrada de este país, y al parecer también de la India.
No obstante, la fórmula de ampliación del Consejo de Seguridad, sea cual fuere, se votará en la Asamblea General, donde estos países no tienen derecho a veto.
Precisamente, los ministros de Exteriores del G-4 mantuvieron este día una importante reunión en Bruselas, donde reiteraron su punto de vista de que el Consejo tiene que ampliarse para ser más representativo, e incluir a países desarrollados y en desarrollo, tanto en la categoría de permanentes como de no permanentes.
Además, decidieron que presentarán a votación su proyecto de resolución en julio, una vez concluidas las cumbres del Caricom, del 3 al 6 de julio, y la de la Unión Africana, del 4 y 5 de julio.
El G-4 quiere incluir a un país africano como quinto miembro permanente, y poder así asegurarse el apoyo de este importante grupo regional, el más numeroso de la Asamblea General.
La fecha dada por el G-4 concede sólo dos semanas de plazo al resto de grupos para movilizarse, entre ellos el denominado "Unidos para el Consenso", integrado por México, Colombia, Costa Rica, España, Italia, Canadá y Argelia, entre otros.
Este grupo propone ampliar hasta 25 el número de miembros del Consejo, pero prefiere que ninguno de los que se incorpore tenga un asiento permanente, a diferencia de lo que pide el G-4.
Si bien el presidente de la Asamblea General insistió en que la ampliación del Consejo no es el único punto importante de la reforma, las ONG reunidas en Nueva York discuten el asunto, ante la importancia que tendrá para el futuro de la organización.
Las organizaciones no gubernamentales y las entidades de la sociedad civil opinan, según explicaron los participantes, que la creación de nuevos puestos permanentes no es la manera "más democrática" de ampliar el Consejo de Seguridad.
Jean Ping presentó hace unos días el primer borrador del documento sobre la reforma que se aprobará en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de septiembre, y en el que se recogen las diferentes posturas sobre la ampliación del Consejo.
Las negociaciones se mantendrán hasta mediados de julio, para entonces elaborar la redacción final del documento que se aprobará en la cumbre de Jefes de Estado de septiembre.