WASHINGTON, Estados Unidos, jun. 27, 2005.- Estados Unidos aún no mantiene contacto directo con jefes insurgentes en Irak, aunque sí con líderes sunnitas, dijo este lunes el jefe de la Fuerza Multinacional en Irak, el general George Casey. "Tenemos conversaciones con dirigentes sunnitas, algunos de los cuales dicen tener cierta influencia con grupos insurgentes", explicó Casey en una conferencia de prensa en el Pentágono, pero "hasta ahora -dijo- no ha habido diálogo con los insurgentes".
El general Casey expresó también este lunes, en declaraciones a la cadena de televisión ABC, su convicción de que el conflicto, en todo caso, "se resolverá mediante la negociación" y "no en el campo de batalla".
Por su parte, el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, afirmó que "a los rebeldes en Irak los derrotarán el pueblo y el Gobierno iraquí, no Estados Unidos y sus aliados".
El anuncio de las conversaciones en Irak, avanzado este domingo por la prensa británica, fue confirmado por el gobierno de Londres y por la Organización de Ulemas de Irak (OUI), la más importante institución religiosa sunnita del país.
Los contactos tuvieron lugar entre "algunas facciones de la insurgencia, y militares y civiles norteamericanos, pero de manera indirecta, a través de la mediación de políticos árabes sunnitas", según dijo Muzana Harez al Dary, portavoz oficial de la OUI.
En las últimas dos semanas el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, el jefe del Pentágono y varios mandos militares respondieron a la merma del apoyo popular a la guerra afirmando, simultáneamente, que la campaña en Irak está logrando progresos, aunque será prolongada.
El vicepresidente, Dick Cheney, afirmó en mayo pasado que "la insurgencia está en sus últimos estertores", pero los mandos militares advirtieron que la insurgencia mantiene su fuerza y que la presencia militar estadounidense en Irak puede durar muchos años.
"La misión de (las fuerzas de) la Coalición es crear las condiciones para la paz", añadió Rumsfeld.
El jefe del Pentágono aseguró que "quienes dicen que Estados Unidos está 'empantanado' en Irak, que estamos perdiendo la guerra, al parecer deducen que, mientras haya violencia, nosotros vamos perdiendo".
Rumsfeld y Casey señalaron repetidas veces que hay un progreso constante en Irak en la formación de las fuerzas de seguridad locales, el establecimiento de un nuevo gobierno y la participación ciudadana en el proceso político.
"El éxito no se logra reaccionando a los grandes titulares", dijo Rumsfeld.
"Los reveses son inevitables, pero la tarea que tenemos en Irak es tan difícil como importante".
Desde el inicio de la guerra, han muerto en Irak más de mil 740 soldados estadounidense, y más de 13 mil resultaron heridos.
A ello se suma el derribo de un helicóptero de ataque estadounidense AH-64 Apache al norte de Bagdad que causó la muerte de sus dos tripulantes.
Casey señalo que este lunes, se cumple un año desde que los invasores transfirieron la autoridad en Irak a un gobierno interino y dijo que "en lugar de que se preste atención solamente a los hechos violentos, debe hacerse una evaluación también de lo que los terroristas no han logrado".
El general, que comanda todas las fuerzas de EU y sus aliados en Irak, indicó que le desconcierta un poco la "gran desconexión entre lo que los soldados que están en el terreno perciben como un progreso diario, y lo que la ciudadanía en Estados Unidos aparentemente cree que ocurre".
Casey dijo que en EU existe la percepción de que la violencia ha aumentado en los últimos dos meses, pero recalcó que "lo que ocurre es que los terroristas, en lugar de atacar a las fuerzas de la Coalición, atacan a la población civil. Un solo terrorista suicida puede causar muchas muertes y eso llama la atención".
El jefe del Mando Central, el general John Abizaid, declaró este domingo que los rebeldes suman unas 20 mil personas.
Estados Unidos tiene ahora en Irak cerca de 140 mil soldados, más de dos años después de la invasión de ese país.