Impone Benedicto XVI el Palio a 32 arzobispos



por: Agencias
Fuente: Agencias




Preside el Papa solemne misa por festividad de San Pedro y San Pablo e impone el Palio a 32 arzobispos; llama a la unidad de los cristianos






CIUDAD DEL VATICANO, jun. 29, 2005.- El Papa Benedicto XVI hizo este miércoles un llamado en favor de la unidad de los cristianos y afirmó que en estos momentos de la historia, "llenos de escepticismo y dudas", es necesario que los seguidores de Cristo lo testimonien juntos y que esa unidad sea visible en el mundo.

Benedicto XVI dijo también que el ministerio petrino, es decir el gobierno del Papa, es el que garantiza la unidad de la Iglesia de todas las partes y de todos los tiempos, "cuidando de tal manera que nadie resbale en falsas autonomías, que fácilmente se transforman en problemas de la Iglesia y pueden comprometer su independencia interna".

El Pontífice hizo estas manifestaciones durante la solemne misa de la festividad de San Pedro y San Pablo, los fundadores de la Iglesia de Roma, celebrada en la basílica de San Pedro del Vaticano, durante la cual impuso el "Palio", símbolo de comunión con el Obispo de Roma, a 32 arzobispos nombrados este año.

Recordó que el Palio es "expresión de nuestra misión apostólica" y "expresión de nuestra común responsabilidad ante el archi-pastor Jesucristo".

A la ceremonia, como es tradición, asistió una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, de la que formaron parte, en representación del Patriarca Bartolomé I, los metropolitas de Pérgamo, Ioannis, y de Sassima, Gennadios, y el archimandrita Bartolomeo, subsecretario del Sínodo de Obispo del Patriarcado Ecuménico.

En la festividad de San Andrés, patrón de la Iglesia ortodoxa, en noviembre, la Iglesia de Roma envía una delegación a Estambul.

Benedicto XVI manifestó que aunque todavía "no concuerdan" en el tema de la interpretación del ministerio petrino (el suyo) confiesan la misma fe de los Apóstoles, tal como les fue donada en las Escrituras.

"En esta hora del mundo llena de escepticismo y de dudas, pero también rica de deseos de Dios, reconocemos nuevamente nuestra misión de testimoniar juntos a Cristo y teniendo como base esa unidad ayudar al mundo para que crea", afirmó el Papa.

Benedicto XVI añadió: "suplicamos al Señor para que nos guíe a la unidad plena, de manera que el esplendor de la verdad sea de nuevo visible en el mundo".

“Estamos profundamente unidos los unos con los otros por el ministerio episcopal y por el sacramento del sacerdocio y confesamos juntos la fe de los apóstoles como nos ha sido dada en las escrituras y como es interpretada en los grandes Concilios", añadió.

INCOMPRENSIONES Y RECELOS

Oriente y Occidente se separaron con el cisma de 1054, con las excomuniones del Papa León IX y del patriarca Miguel Celurario. Desde entonces han pasado casi mil años de incomprensiones y recelos.

Les separan razones teológicas, como el rechazo de los ortodoxos al primado de la Iglesia de Roma y la negativa de la infalibilidad del Papa.

Los ortodoxos no reconocen la validez de los sacramentos católicos, al contrario que la Iglesia católica que sí admite, desde el Vaticano II, los de la Iglesia ortodoxa.

Los ortodoxos culpan a Roma de proselitismo y de intentar expandirse en territorios hasta ahora bajo su control.

El fallecido Juan Pablo II decía que la separación es un "escándalo" que quita credibilidad a los cristianos a la hora de divulgar el Evangelio.

Visto que el primado de Pedro es uno de los escollos, el Papa Wojtyla dijo en varias ocasiones que estaba dispuesto a que teólogos y expertos discutieran ese tema para buscar una solución aceptada por todos.

MILENARIA TRADICIÓN

En esta festividad, Benedicto XVI cumplió con la milenaria tradición de imponer el Palio a los arzobispos nombrados este año, en esta ocasión 32, entre ellos nueve iberoamericanos. También impuso el palio al nuevo arzobispo de Cracovia (Polonia), Estanislao Dziwisz, el que fuera fiel secretario de Juan Pablo II.

El cardenal secretario de Estado, Angelo Sodano, lo recibió asimismo en su condición de nuevo decano del Colegio Cardenalicio.

El Palio es una faja de lana blanca, de entre cuatro y seis centímetros de ancho, con seis cruces de seda negra bordadas longitudinalmente.

Al principio era un signo litúrgico exclusivo de los Papas, aunque más tarde éstos lo concedieron a los obispos que habían recibido de Roma una especial jurisdicción.

El primer Papa que lo concedió fue Simmaco, en el año 513 y lo impuso a Cesario, obispo de Arles (Francia).

Se fabrica con la lana de dos corderos que todos los años son bendecidos el 21 de enero, festividad de Santa Inés, la joven mártir romana que es conmemorada junto a un cordero.

Tras la celebración, el Papa apareció desde su balcón del palacio apostólico para celebrar la tradicional audiencia general del miércoles y en la que llamó de nuevo a la unidad de los cristianos. Luego de recordar a los fieles que este miércoles se celebra el día de los santos Pedro y Pablo, Benedicto XVI habló del primado de la Iglesia que "está al servicio de la comunión católica".


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