LONDRES, Inglaterra, jun. 30, 2005.- El periódico británico "The Sun" despreció este jueves la posibilidad de que el ex presidente iraquí Saddam Hussein presente una demanda ante los tribunales británicos por haber publicado unas fotografías en que aparecía en calzoncillos en su celda. Según publicó el miércoles otro periódico del Reino Unido, "The Guardian", Saddam quiere demandar al tabloide por haber violado sus derechos bajo la Convención de Ginebra, sobre el trato a los presos, al publicar imágenes indignas de su vida cotidiana.
"The Sun", el diario más sensacionalista y que más se vende en el Reino Unido, responde hoy a esa noticia con un titular de portada: "Tú ¿y qué Ejército?".
La respuesta se la da el propio periódico: "Uy, si no tienes ninguno..."
"The Guardian" informó que la familia de Hussein, encarcelado por Estados Unidos en Irak, ha contactado a un prestigioso abogado británico, David Price, para presentar una demanda contra el "Sun".
El tabloide arremete hoy diciendo que, si el dictador cumple su plan, contraatacará con una demanda por calumnia en su contra.
"The Sun" opina que el ex presidente tiene tantas posibilidades de ganar ese pleito ante un tribunal de derechos humanos como "de que le den el Premio Nobel de la Paz". Asegura que no violaron la Convención de Ginebra al publicar las fotos y advierte que están "preparados para defender su reputación".
El mes pasado, el tabloide publicó una serie de fotos de Saddam Hussein, de 68 años, lavándose la ropa, durmiendo en su celda y en ropa interior, que dieron la vuelta al mundo.
Los abogados del iraquí, que se enfrenta a un juicio por genocidio en Irak, creen que las imágenes fueron filtradas por sus guardianes en la prisión, y pretenden demandar también al Gobierno de Estados Unidos.
El presidente estadounidense, George W. Bush, dijo en su momento que investigaría la autoría de las fotos.
El abogado británico David Price ha representado ante la justicia a personas famosas como Paul Burrell, el ex mayordomo de la princesa Diana de Gales, cuyo juicio por supuesto hurto de sus objetos acabó de repente al interceder la reina Isabel II.