MADRID, España, jul. 4, 2005.- Homosexuales de toda España acudieron este lunes a los registros civiles para iniciar los trámites que les permitirán casarse conforme a la nueva ley de matrimonios de personas del mismo sexo que fue aprobada por el Parlamento la semana pasada. Un ejemplo fue el caso de Emilio y Andrés, una de las primeras parejas que se personaron en el Registro Civil de Madrid para iniciar los trámites que les permitan contraer matrimonio en breve.
En declaraciones a la prensa, Emilio contó que es un día muy feliz y que lo de casarse lo llevan madurando hace ya "muchos años".
Como ellos, cientos de parejas gays se acercaron a primera hora del día a realizar los primeros papeleos en los registros de toda España con la misma finalidad o sólo para informarse.
En su calidad de vocal de la Federación Estatal de Gays y Lesbianas (FELGT), Boti García Rodrigo, hizo declaraciones a los medios a las puertas del Registro Central de Madrid, donde trabaja desde hace muchos años como funcionaria.
García Rodrigo explicó que al igual que ocurrió en Holanda y Bélgica, los primeros en acudir son en general las parejas con más edad, ya que son las que llevan más tiempo esperando este momento.
No obstante y a su juicio, ésta debe ser una jornada normal dentro de la importancia que supone este día porque "hemos roto la muralla de la intransigencia y la discriminación".
En su opinión, lo más normal es que la afluencia al registro para iniciar los trámites para el matrimonio entre homosexuales, se desarrolle dentro de la normalidad y que estas solicitudes se conviertan en un goteo, una vez pasados los primeros días.
“CÓNYUGE”, EN LUGAR DE “MARIDO Y MUJER”
El primer paso consiste en acudir con la documentación necesaria y dos testigos al registro de la localidad de residencia de la pareja para obtener el expediente matrimonial, donde los términos de "marido" y "mujer" se sustituirán por los de "cónyuge".
La nueva ley modificó más de una decena de artículos específicos del Código Civil, todos los que se referían a que el matrimonio debía ser entre personas de distinto sexo, para lograr la igualación total de los derechos de las parejas del mismo sexo.
El objetivo del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero era igualar en derechos a las parejas heterosexuales y homosexuales, que, una vez casadas, también podrán adoptar hijos, ser partícipes de las herencias de sus cónyuges o divorciarse en los mismos términos que las uniones tradicionales.
Las parejas de gays y lesbianas también tendrán derecho a pensiones por viudedad y a los beneficios laborales y fiscales que hasta ahora sólo disfrutaban los matrimonios convencionales.
La iniciativa legislativa del Ejecutivo fue aprobada el pasado jueves en el Congreso de los Diputados (cámara baja del Parlamento español) con 187 votos a favor, 147 en contra y 6 abstenciones.
El conservador Partido Popular (PP) lideró la oposición política a esta ley, que también cuenta con el rechazo de asociaciones de defensa de la familia tradicional y de la Iglesia católica.
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, el obispo Ricardo Blázquez, reiteró hoy que cuando la Iglesia dice "no" a esta ley "dice 'sí' a la grandeza del matrimonio inscrito en la propia naturaleza de la vida humana".
Citando frases del Génesis, Blázquez reiteró que sólo puede haber matrimonio en el que se realiza entre un hombre y una mujer, porque contiene el concepto de la complementariedad.
Las otras uniones pueden ser denominadas como se quiera, matizó, pero nunca como matrimonio.
"Yo hubiera deseado que nuestro Gobierno no se hubiese embarcado en soluciones y salidas que no voy a calificar", indicó el obispo, que añadió que la nueva ley introduce una "enorme confusión de orden humano y moral", y "nos abre un camino de retroceso.