Occidente, en alerta



por: Agencia
Fuente: EFE




Países occidentales refuerzan medidas de seguridad tras serie de ataques terroristas en la capital británica






MADRID, España, jul. 7, 2005.- La práctica totalidad de los países occidentales reforzaron este jueves sus medidas de vigilancia y seguridad tras los atentados de Londres, especialmente aquellos que cuentan con tropas en Irak o Afganistán, al tiempo que Israel decretó la alerta máxima en todas sus embajadas.

Estados Unidos elevó el código de alerta para los ferrocarriles y trenes subterráneos de "amarillo" (elevado) a "naranja" (alto), un grado menos que el nivel máximo. El incremento no afectó, sin embargo, a los aeropuertos ni a otras instalaciones del país.

El Departamento de Seguridad Nacional instó a las autoridades de las principales ciudades a intensificar su vigilancia y la Policía Metropolitana de Washington envió agentes y perros entrenados para detectar explosivos a las estaciones de metro y ómnibus del transporte público, que traslada cada día a más de 1,2 millones de personas.

El presidente de Estados Unidos, George Bush, pidió "extra vigilancia" a las autoridades de su país y, nada más conocerse los atentados, abandonó la sala de reunión del G8 en Gleneagles para participar en una videoconferencia con los máximos dirigentes de Seguridad Nacional en Washington.

Israel declaró el estado de alerta máxima en sus embajadas en todo el mundo después de que Scotland Yard avisase inmediatamente a la legación diplomática de este país en Londres tras la primera explosión, que obligó además a evacuar un hotel de Liverpool donde estaba prevista una conferencia del ministro de Finanzas israelí, Benjamin Netanyahu.

En Italia, otro de los países con presencia militar en Irak, el Gobierno puso en marcha la Unidad de Crisis, que coordina el Ministerio de Exteriores, para seguir los acontecimientos y hacer frente a eventuales emergencias en estrecho contacto su embajada en Londres.

Se adoptaron además medidas de protección adicionales en Roma y otras ciudades, según confirmó el ministro del Interior, Giuseppe Pisanu, quien dijo que los expertos antiterroristas italianos ya han comenzado a colaborar con sus colegas británicos.

TEMOR GENERALIZADO

En Francia, se aumentó de "naranja" al "rojo" el nivel de alerta del plan Vigipirate de seguridad contra el terrorismo, que contempla el refuerzo de controles en lugares sensibles, como edificios públicos y legaciones extranjeras, así como en aeropuertos, puertos y estaciones ferroviarias.

Se trata de la misma medida que se adoptó en Francia tras los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid.

En España, el Gobierno activó la máxima alerta para prevenir atentados terroristas tras una reunión de urgencia entre el ministro del Interior, José Antonio Alonso, y altos cargos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Este nivel de alerta implica la absoluta movilización de las fuerzas de seguridad para vigilar y proteger los lugares de alta concentración de personas, así como los objetivos estratégicos imprescindibles para el normal funcionamiento de la actividad ciudadana.

Los ataques de Londres han hecho revivir en Madrid lo ocurrido el 11 de marzo de 2004 en la capital española, ya que entonces las explosiones también se registraron en medios de transporte, en concreto en cuatro trenes, en unos atentados que se atribuyó el terrorismo islámico y que causaron 192 muertos y más de mil 500 heridos.

Por su parte, la Interpol dio la máxima prioridad a las peticiones de las autoridades británicas en relación con los atentados y situó sus 182 centros repartidos por todo el mundo en estado de máxima alerta.

En Alemania, se ordenó reforzar la vigilancia de las embajadas británica, estadounidense, italiana y danesa, así como otros objetivos potenciales, como bases militares del Reino Unido y Estados Unidos mientras que los ferrocarriles estatales reforzaron su dispositivo de seguridad.

En Polonia, país con mil 700 efectivos desplegados en Irak, los responsables de Interior ordenaron reforzar la presencia policial en estaciones de metro y tren, así como en otros lugares especialmente concurridos por los ciudadanos.

En Rusia, el Ministerio de Interior incrementó la vigilancia de embajadas extranjeras, residencias oficiales, aeropuertos y lugares públicos, así como de estaciones ferroviarias, puertos fluviales y marítimos, instalaciones industriales, el metro y otros medios de transporte.

En Dinamarca, que también mantiene cerca de 500 militares en Irak, el ministro de Asuntos Exteriores, Per Stig Moeller, suspendió sus vacaciones para regresar al país y se incremento la seguridad en lugares clave de Copenhague.

En Canadá, el sistema de transporte público de Toronto emitió inmediatamente un aviso de vigilancia a todos los empleados del metro y a los operarios de autobuses, al tiempo que se pusieron en marcha protocolos especiales en las redes de metro.

En Portugal, se reforzó la vigilancia de las fronteras, aeropuertos, transportes y algunas embajadas y se incrementaron las medidas de seguridad del metro de Lisboa.


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