CABO CAÑAVERAL, Estados Unidos, jul. 13, 2005.- Un indicador defectuoso de combustible en el tanque externo del Discovery, obligó a la NASA a cancelar este miércoles el primer lanzamiento de trasbordador desde el desastre del Columbia hace dos años y medio. La NASA no fijó de inmediato una nueva fecha de despegue.
La decisión se produjo faltando menos de dos horas y media para el lanzamiento y cuando los astronautas terminaban de abordar la nave. Hasta entonces, las tormentas eléctricas en el lugar del lanzamiento parecían ser el único obstáculo.
Un comentarista de control de lanzamiento dijo que difícilmente se pudiera reparar el desperfecto en poco tiempo y un nuevo intento de despegue el jueves era poco menos que imposible.
NASA tiene tiempo hasta el fin de julio para lanzar el Discovery, después de lo cual deberá esperar hasta septiembre. Esto se debe tanto a la posición de la estación espacial internacional como al deseo de la NASA de fotografiar el despegue a la luz del día.
El problema se produjo en uno de los cuatro sensores encargados de apagar los motores principales de la nave espacial en el momento correspondiente durante el ascenso. Si un sensor apaga un motor antes o después de tiempo, podría suceder una catástrofe.
La NASA explicó que aparentemente el sensor mostraba un bajo nivel de combustible, aunque el tanque estaba lleno de 2.02 millones de litros (535 mil galones) de hidrógeno y oxígeno superrefrigerados.
Los sensores "por alguna razón no funcionaron bien hoy y tendremos que anular este intento de lanzamiento", indicó el director Mike Leinbach a su equipo.
"Comprendo todo el esfuerzo que hemos hecho juntos, pero esto no conducirá a un intento de despegue hoy", agregó.
No es la primera vez que estos sensores funcionan mal. Durante una prueba de carga de combustible en abril pasado, uno de los sensores funcionaba de manera intermitente. No se pudo descubrir la causa, pero la NASA reemplazó todo el tanque e instaló un calentador para prevenir una acumulación peligrosa de hielo.
Los directivos decidieron que la carga de combustible el día del despegue sería la prueba definitiva.
"Estamos decepcionados, pero volaremos otro día", dijo el astronauta David Wolf desde control de despegue.