SHARM EL-SHEIK, Egipto, jul. 23, 2005.- Tres coches cargados de explosivos estallaron casi simultáneamente en la ciudad-balneario de Sharm el-Sheik, la madrugada del sábado, destruyendo un hotel y una cafetería repletos de turistas europeos y egipcios. Fuentes policiales informaron que al menos 75 personas murieron, en lo que representa el atentado más mortífero ocurrido en Egipto en casi una década.
Dado que las cuadrillas de rescate no han retirado los escombros de un lujoso hotel, que quedó semidestruido por una explosión, las autoridades advirtieron que el número de muertos podría aumentar.
Varias horas después del atentado, un grupo que se declaró vinculado con Al-Qaeda se atribuyó la responsabilidad por la explosión, en un comunicado difundido por una página de Internet.
El grupo, autodenominado Brigadas Abdulá Azam en Siria y Egipto, informó que sus "guerreros santos atacaron el hotel Ghazala Gardens y el Antiguo Mercado en Sharm el-Sheik".
La milicia fue uno de los dos grupos extremistas que se dijo responsable por los atentados de octubre pasado en los complejos turísticos egipcios de Taba y Ras Shitan, donde murieron 34 personas. Además, la organización se atribuyó un atentado dinamitero en El Cairo y un tiroteo contra un autobús de turistas, a finales de abril.
No era posible confirmar de inmediato la autenticidad del comunicado de las brigadas extremistas.
La serie de poderosas explosiones, al parecer bien coordinadas, comenzó a la 1:15 hora local, estremeciendo los cristales de las ventanas de edificios ubicados a varios kilómetros. Una serie de llamaradas y varias columnas de humo se levantaron sobre la Bahía de Nama, rodeada por varios hoteles de playa en esta ciudad, ubicada en el extremo sur de la Península del Sinaí y muy popular entre turistas europeos e israelíes.
"Los cristales se rompieron", dijo David Stewart, un turista de Liverpool, Inglaterra, quien visitaba el balneario acompañado de su esposa y de dos hijas adolescentes. "Alguien gritó: '¡Corran!' Las luces se apagaron. Yo no podía ver lo que ocurría".
En medio de la noche, los turistas atónitos se arremolinaban en las calles mientras los rescatistas egipcios buscaban a las víctimas. Varios cadáveres yacían bajo sábanas blancas o dentro de bolsas de plástico en las ambulancias, y los vehículos de los cuerpos de emergencia se desplazaban velozmente para trasladar a los heridos.
La recepción del lujoso hotel Ghazala Gardens se derrumbó, mientras varios huéspedes huían despavoridos. Otros huéspedes se parapetaron en un jardín posterior, cerca de la piscina del hotel.
El ministro del Interior, Habib al-Adli, atribuyó los ataques a milicianos islámicos.
"Este es un acto horrible de terrorismo", dijo al-Adli en un comunicado difundido por la agencia noticiosa oficial. "No tiene nada que ver con el Islam, ellos sólo se escudan en el nombre del Islam".
Las explosiones mataron a 75 personas, informaron funcionarios policiales en Sharm el-Sheik, a condición de permanecer en el anonimato, porque el Ministerio del Interior no ha divulgado aún el número de víctimas.
Los extranjeros fallecidos eran de origen británico, holandés, kuwaití, saudita y catarí, dijo un funcionario de seguridad, quien solicitó permanecer en el anonimato, dado que su información no había sido incluida aún en el parte oficial.