LONDRES, Gran Bretaña, ago. 4, 2005.- Miles de policías patrullaban las calles de Londres y el sistema de trenes subterráneos el martes, al cumplirse un mes de cuatro atentados con explosivos que provocaron la muerte de 56 personas. El primer hombre que enfrenta acusaciones en relación a la serie de atentados mortales contra los sistemas de transportes de Londres deberá comparecer en la corte.
La operación masiva de seguridad, que involucra a 6 mil soldados, estaba encaminada a recuperar la confianza del público a cuatro semanas de los mortíferos atentados de 7 de julio contra tres trenes suburbanos y un autobús en el centro de Londres, así como los atentados fallidos del 21 de julio.
Las autoridades destacaron que no tenían información de inteligencia específica en torno a un tercer atentado, pero indicaron que elementos de seguridad encubiertos podrían mezclarse con los pasajeros y otros policías armados con pistolas automáticas resguardaban estaciones y patrullaban las calles.
Mientras tanto, las autoridades de transporte de Londres reabrieron la línea de tren subterráneo que se vio más afectada por las explosiones del 7 de julio, con el fin de normalizar en lo posible la red de transporte que desplaza a tres millones de personas diariamente.