Continúa búsqueda de náufragos en el Pacífico



por: Agencia
Fuente: EFE




Equipos de rescate buscan, en aguas limítrofes entre Colombia y Ecuador, a 94 emigrantes que viajaban en embarcación que naufragó el viernes pasado






QUITO, Ecuador, ago. 18, 2005.- Las armadas de Ecuador, Colombia y Estados Unidos buscan en aguas del océano Pacífico los restos de la embarcación ecuatoriana que naufragó hace días con un centenar de emigrantes a bordo, de los que se teme que hayan muerto 94.

El capitán del Puerto de Manta, Armando Elizalde, informó este jueves que en el área de búsqueda, en las aguas limítrofes entre Colombia y Ecuador, está destacado un buque de guerra ecuatoriano con un helicóptero, entre otras embarcaciones locales.

Elizalde también precisó que en el sector se encuentra un barco de la Guardia Costera de Estados Unidos con un helicóptero, que buscan supervivientes del naufragio, que tuvo lugar el pasado viernes, pero que no se conoció hasta ayer, miércoles.

Dos buques, una lancha patrullera y un avión colombianos participan en las tareas de búsqueda a unos mil 100 kilómetros al suroeste de Bogotá, en los alrededores de Malpelo, una remota isla colombiana en el Pacífico hasta la que puede llegarse tras treinta horas de navegación desde el puerto de Buenaventura.

Ecuador también ha pedido colaboración a las embarcaciones pesqueras artesanales, industriales, de turismo y mercantes "para que, en sus tránsitos por el sector, informen si divisan algo".

Hasta ahora han sido rescatados nueve supervivientes, dos mujeres y siete hombres, que están en la ciudad costera de Manta, a 390 kilómetros al suroeste de Quito, donde prestan declaración ante la Fiscalía, que investiga un delito de tráfico de personas.

Tres de los rescatados se encuentran en el hospital, donde reciben atención por las quemaduras causadas por el sol en su rostro, brazos, pecho y espalda.

Los socorristas no han conseguido divisar ningún vestigio de las cinco personas con las que los supervivientes aseguran haber estado durante varias horas, asidos a boyas en alta mar, luego de que el viernes zozobrara la embarcación en la que zarparon, sin permiso, un día antes desde el puerto de Esmeraldas.

La embarcación, con capacidad para quince personas, pero que transportaba a 103 a Guatemala, con destino final a Estados Unidos, sucumbió al golpe de una ola y la mayoría de los emigrantes, hacinados en la bodega, quedaron atrapados, según los supervivientes.

Tras esta tragedia se esconde un lucrativo negocio, dijo Elizalde, al indicar que, si cada emigrante dio mil dólares como pago inicial por el viaje, "alguien se quedó con al menos 100 mil dólares".

ECUADOR, UN PAÍS CON ALTO PORCENTAJE DE POBREZA

La tragedia que ha enlutado a Ecuador, un país rico en recursos naturales en el que el 80 por ciento de la población vive en situación de pobreza, no es la primera de este tipo, según recuerda la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU), que desde hace cinco años ha hecho varias reclamaciones por la desaparición de otras naves con emigrantes.

Por ello, el secretario general de la ALDHU, Juan de Dios Parra, calificó el suceso de "tragedia anunciada en la ruta de la muerte", de la que se conocen detalles porque hubo supervivientes.

"En los últimos cuatro años, hay más de mil ecuatorianos que han transitado por esta ruta y cuyo paradero se desconoce", dijo Parra, al reclamar "una política de Estado" en esta materia.

Para Parra, una labor de información preventiva de las fuerzas del orden sería suficiente para identificar los barcos potencialmente utilizables "en este transporte inhumano, los potenciales emigrantes y las redes que habilitan el negocio".

ALDHU calcula que a cada emigrante, sobre todo en el sur del país, paga por los "viajes de la muerte" un promedio de 10 mil dólares.

Apunta, por ello, que una política de estímulo del empleo, de creación de microempresas y empresas medianas, con créditos blandos, asistencia técnica y apoyo estatal "sería suficiente" para que esos 10 mil dólares por emigrante se reviertan en favor de mejores condiciones de vida y se reduzca la oleada de emigrantes.

La ALDHU apuesta también por un "retorno asistido" para posibilitar que los emigrantes puedan traer sus bienes de capital con estímulos tributarios, asistencia técnica y créditos.

Ello, según Parra, haría de los que retornan generadores de empleo y disuadiría al resto para que no emigrasen para buscar de mejores condiciones de vida en Estados Unidos.


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