CARACAS, Venezuela, ago. 23, 2005.- El gobierno venezolano indicó este martes que espera la respuesta de Washington a las "declaraciones terroristas" emitidas por televisión por el reverendo Pat Robertson en las que abogó por asesinar al presidente venezolano, Hugo Chávez. "La pelota está en el tejado de Washington. La respuesta que den el gobierno y las instituciones de Estados Unidos a esta declaración criminal pondrá a prueba su discurso antiterrorista", dijo a los periodistas el vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel.
Robertson dijo en el programa de televisión "El Club de los 700" que si Washington ha tomado la decisión de sacar a Chávez de la presidencia de Venezuela la mejor manera de hacerlo es asesinándolo y no invadiendo el país.
"Nosotros no necesitamos otra guerra que nos cueste 200 mil millones de dólares para librarnos de un, tú sabes, dictador de mano dura. Es mucho mas fácil hacer cualquier operación encubierta que haga el trabajo y acabe con eso," dijo Robertson.
El pastor evangélico argumentó que la eliminación de Chávez estaría justificada porque "está construyendo una plataforma de lanzamiento para que el comunismo y el extremismo musulmán se infiltren en todo el continente".
Rangel aseguró que las leyes estadounidenses prohíben emitir mensajes "tan poco cristianos" como ése, y dijo que sería de "una hipocresía inmensa" que declaraciones "eminentemente terroristas" como las de Robertson no tuviesen respuesta de las instituciones de Estados Unidos, "que mantienen un discurso antiterrorista tan denso".
Rangel recordó igualmente que la Convención Interamericana contra el Terrorismo prevé sanciones contra actuaciones de esta naturaleza y planteó que la Organización de Estados Americanos (OEA) podría asumir este caso por tratarse de una incitación al asesinato del jefe del Estado de uno de sus miembros.
"Queremos ser deliberadamente cautos y responsables a la hora de encarar este mensaje. Sabemos que obedece a intereses sórdidos enquistados en la sociedad y el gobierno de Estados Unidos. Eso explica la preocupación de Venezuela para preservar la vida del presidente Chávez", señaló Rangel.
El vicepresidente encuadró la posición de Robertson dentro de las "peligrosas" corrientes religiosas "fundamentalistas" que circulan por el mundo.
El gobierno venezolano sostiene que fracasados los intentos por derrocar a Chávez mediante el golpe de Estado en abril de 2002 o el colapso económico del país en diciembre de 2002, sólo resta la opción del asesinato.
Portavoces oficiales defienden la tesis de que detrás de esos intentos fracasados y de las nuevas iniciativas desestabilizadoras está el gobierno estadounidense, algo que Washington niega.
Robertson es considerado un fuerte aliado del presidente estadounidense George W. Bush y movilizó a su favor a sus millones de seguidores en las dos campañas electorales en las que resultó victorioso.