NUEVA ORLEANS, Luisiana, ago. 30, 2005.- Las autoridades han declarado la Ley Marcial en los barrios de Orleans, Jefferson y Plaquemines de la ciudad de Nueva Orleans en un intento por controlar el deterioro de la situación, informaron las cadenas de televisión locales. Esta decisión implica que la Guardia Nacional asume el control total de la seguridad de la ciudad, por encima de las autoridades civiles, según las mismas fuentes.
Agentes de la Policía y de la Guardia Nacional patrullan armados las principales calles del centro para evitar el saqueo de establecimientos públicos y viviendas vacías.
Las cadenas de televisión muestran imágenes en las que se ve cómo los saqueadores, con el agua hasta la cintura, aprovechan las inundaciones provocada por la rotura de un dique de contención, para tomar las calles del centro y llevarse todo lo que pueden de joyerías y tiendas de ropa.
Algunos aprovecharon contenedores de basura para cargar con la mercancía.
El alcalde Ray Nagin describió hoy Nueva Orleans como "una ciudad devastada".
OPORTUNISTAS SAQUEAN TIENDAS
El problema de los saqueos afecta también al estado de Misisipi, donde el gobernador, Haley Barbour, ha advertido de que no se va a tolerar que unos cuantos delincuentes saquen provecho de la gente afectada por el huracán.
"He dado instrucciones a la patrulla de autopistas y a la Guardia Nacional para que traten a los saqueadores sin piedad", según Barbour, quien añadió que las leyes se aplicarán con toda la dureza posible.
El pillaje ha llegado incluso a los casinos numerosos casinos que hay en los alrededores de la ciudad de Biloxi, Misisipi, donde algunos propietarios aseguran haber visto cómo la gente entra y se lleva todo lo que puede.
De una farmacia ubicada en el “Barrio Francés” salían corriendo varias personas con cestas y heladeras llenas de refrescos, refrigerios y pañales.
Cuando llegó la policía, un adolescente parado frente a la puerta del negocio gritó "86, 86", en referencia al código de radio de la policía. La multitud se dispersó.
Denise Bollinger, turista de Filadelfia, estaba afuera y tomó fotografías sorprendida de lo que estaba viendo, luego de decir que "es como si fuera el centro de Bagdad, es una locura, quería venir aquí durante 10 años. Creía que esta era una ciudad avanzada. Ahora pienso que no".
A pocos metros de allí, en una de las principales calles del distrito comercial céntrico, algunos ladrones forzaron las puertas de acero de varias tiendas de ropa y joyas.
Alguien le preguntó a un hombre, que llevaba al brazo unos 10 pantalones vaqueros, si estaba intentando salvar la mercadería de su negocio, "no", gritó el hombre, "ésta es la tienda de todos".