CASTEL GANDOLFO, Italia, sep. 4, 2005.- El Papa Benedicto XVI ofreció este domingo sus oraciones por las víctimas del huracán "Katrina", que ha golpeado el sur de Estados Unidos, sobre todo a la ciudad de Nueva Orleáns, y anunció el envió de ayuda humanitaria.
Tras el rezo dominical del Angelus, el Pontífice, que en los últimos días ha expresado en diferentes ocasiones su solidaridad con las víctimas de este desastre natural y sus familiares, reiteró este domingo su pesar.
"En estos días -dijo- estamos todos doloridos por el desastre causado por un huracán en Estados Unidos, especialmente en Nueva Orleáns, por lo que deseo dedicar mis oraciones por los difuntos y sus familiares, por los heridos, los que se han quedado sin casa, los enfermos, los niños y los ancianos. Bendigo a quienes están comprometidos en la difícil tarea de socorro y reconstrucción", dijo el Papa alemán.
Dedicó unas palabras a las personas empeñadas en las tareas de rescate y reconstrucción, antes de manifestar que había encargado que se hiciera llegar a la población afectada el testimonio de su solidaridad con el envío de ayuda humanitaria.
Benedicto XVI señaló que ha encargado de este menester al arzobispo Paul Josef Cordes, presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, su ente de beneficencia personal, que ya se movilizó por las víctimas del tsunami que golpeó al sudeste asiático.
Junto a las víctimas del huracán "Katrina", Papa Ratzinger tuvo asimismo un recuerdo para el millar de muertos a raíz de una estampida durante una procesión en Bagdad, al tiempo que reiteró su llamado a la reconciliación y la restauración de la confianza en Irak.
"Mi pensamiento -apuntó- se dirige a los iraquíes que miércoles pasado han visto morir, víctimas de una movimiento de pánico, centenares de sus conciudadanos, la mayoría ancianos, mujeres y niños, reunidos en Bagdad para una conmemoración religiosa.
Durante el Angelus dominical, el Papa subrayó que la eucaristía es "el centro vital de la vida de la Iglesia (católica)" y recordó que en su lecho de muerte el desaparecido Juan Pablo II ofreció su
vida "a aquella de Cristo en la Misa".