NUEVA ORLEÁNS, Estados Unidos, sep. 6, 2005.- Grupos de damnificados han comenzado a regresar a Nueva Orleáns para ver lo que quedó de sus hogares tras el devastador paso del huracán "Katrina" que hace una semana se cobró unas 10 mil vidas sólo en esa ciudad del sur de los Estados Unidos. En el sector suburbano de Jefferson Parish algunos de esos residentes encontraron un panorama desolador de árboles y letreros derribados, y casas inundadas, cuyos tejados fueron arrancados por los vientos de más de 200 kilómetros por hora del huracán.
Las autoridades les advirtieron que su estancia será corta. Tendrán que recoger lo que puedan de sus pertenencias y abandonar el lugar porque no tienen medios para sobrevivir.
Más de 240 mil personas han sido evacuadas sólo a Texas, donde el gobernador, Rick Perry, señaló que el Estado ya no puede recibir más damnificados y pidió que sean llevados a otros.
Pero otros miles de personas que residían en zonas altas de la ciudad que está bajo el nivel del mar han dicho que desafiarán la orden de las autoridades de completar la evacuación.
"¿Dónde voy a ir?. Me tendrán que arrastrar para sacarme de aquí", declaró a la televisión Bruce Connaway, uno de sus residentes.
En medio de la devastación, las autoridades señalan que se ha logrado avanzar poco a poco en la normalización, una tarea que durará muchos meses, según prevén.
Ya no hay saqueos. El lunes comenzó a funcionar la primera bomba parar extraer el agua de la ciudad casi totalmente inundada. Casi 40 mil efectivos de la Guardia Nacional y de la policía controlan la situación.
La electricidad ha vuelto en algunos sectores de Luisiana y Misisipi, y fue reparado el lunes uno de los diques de contención que se desmoronó ante el avance del huracán que arrasó a los estados de Luisiana, Misisipi y Alabama.
LA SITUACIÓN NO MEJORA
Pero aún así la situación dista de mejorar. El hedor de las aguas se ha hecho insoportable y han comenzado a aparecer cadáveres entre la basura y los excrementos, según las imágenes de la televisión.
Todavía no hay agua potable ni alimentos, excepto los que han comenzado a repartir las unidades de socorro y las tropas.
El temor ante la aparición de brotes epidémicos se intensifica y las autoridades militares han indicado que usarán aviones para fumigar zonas inundadas para impedir la multiplicación de mosquitos que pueden transmitir el virus del Nilo, según afirmó una fuente oficial a la cadena de televisión CNN.
"Avisamos a la gente que está ciudad ha sido destruida, totalmente destruida", insistió el lunes el subjefe de policía Warren Riley, al hacer un llamado a quienes no quieren irse de Nueva Orleáns.
"Estamos tratando de convencerlos de que no hay razón para quedarse. No hay trabajo, no hay alimentos, no hay ninguna razón", agregó.
Entre tanto, las autoridades señalaron que las operaciones de rescate en botes, helicópteros y vehículos militares se incrementarán hoy martes en una búsqueda casa por casa de supervivientes o de cadáveres.
El número oficial de víctimas mortales en Luisiana es hasta ahora de 59 y de más de 100 en Misisipi.
Pero las autoridades de Nueva Orleáns señalan que sólo en esa ciudad la cifra podría ser de unos 10 mil.
"No sería irracional" pensar que la cifra llegue a los 10 mil, dijo el lunes el alcalde de Nueva Orleáns, Ray Nagin.
Los canales de televisión indicaron que hay dispuesto un enorme depósito en el estado de Luisiana y que se preparan tanatorios en toda la región para recibir esos cadáveres.
El presidente estadounidense, George W. Bush, que ha recibido duras críticas por la tardanza en que se iniciaron las labores de rescate, recorrió el lunes la zona, por segunda vez en una semana.
CRITICA CLINTON ACTUACIÓN DE BUSH
A esas críticas se sumó el lunes el ex presidente Bill Clinton, quien señaló que la respuesta del Gobierno ante la catástrofe había sido inadecuada.
"Nuestro gobierno le falló a la gente desde el principio. Eso es incuestionable", declaró en una entrevista para la cadena de televisión CNN.
Pero en Baton Rouge, la capital de Luisiana, Bush prometió que el país "hará todo lo que se necesite" para normalizar la situación en los tres estados golpeados por el huracán.
Bush admitió, también por segunda vez, que los esfuerzos de ayuda y rescate no habían sido aceptables y señaló que hará los cambios que se necesiten.
"Lo que no se esté haciendo bien lo vamos a modificar y, si está bien, lo seguiremos haciendo. Este es el comienzo de un enorme esfuerzo", señaló.