Visite el sitio especial de Katrina: la devastación NUEVA YORK, Estados Unidos, sep. 15, 2005.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reclamó este jueves en Naciones Unidas ayuda para los países en vías de desarrollo que no cuentan con los recursos necesarios para luchar contra la pobreza.
El líder brasileño tomó hoy la palabra en la segunda sesión de la Cumbre Mundial, que reúne en Naciones Unidas a 170 Jefes de Estado y de Gobierno.
Lula explicó ante los mandatarios los avances que ha protagonizado Brasil en el cumplimiento de los Objetivos del Milenio, pero aseguró que otros países no están corriendo la misma suerte, y carecen de recursos para llevarlos a cabo.
"Los recursos disponibles para luchar contra la pobreza y el hambre deben ser ampliados de manera significativa. Necesitamos proveer a los países pobres de nuevas oportunidades para el desarrollo", indicó Lula.
"Si los países desarrollados lograr adquirir esta visión estratégica, se darán cuenta de que esta nueva actitud y este esfuerzo adicional no sólo es justo, sino absolutamente necesario", añadió.
"En caso contrario -advirtió- me temo que la paz y la seguridad internacional seguirá siendo un espejismo".
Lula da Silva aseguró que todos los países, ricos y pobres, deben asumir sus responsabilidades en materia de progreso y desarrollo, como ha hecho Brasil, que ha adoptado los Objetivos del Milenio como guía para su política interna.
Así, el Gobierno de Brasil ha estado trabajando, desde su llegada al poder en cuatro áreas específicas, como la lucha contra el hambre, la promoción del empleo, la igualdad racial y de género, y la preservación del medio ambiente.
Hoy en día, el programa estrella del Gobierno de Lula, "Hambre Cero", que provee alimentos a los más pobres, alcanza ya a 7,5 millones de familias, o 30 millones de brasileños.
"Al final de mi mandato -indicó el presidente- todas las familias que viven por debajo del umbral de la pobreza estarán incluidas en este programa".
Paralelamente, Brasil ha tratado de mejorar su situación económica, lo que ha permitido crear 3,2 millones de puestos de trabajo en la economía formal en los últimos dos años y medio, así como centenares de miles de empleo en la agricultura familiar.