Visite el sitio especial de Huracanes NUEVA YORK, Estados Unidos, sep. 28, 2005.- En momentos en que las donaciones de ayuda se acercan a los mil millones de dólares, más del doble de otras obras de caridad combinadas, la Cruz Roja de Estados Unidos está enfrentando duras críticas por sus esfuerzos y sufre de una creciente presión para compartir los fondos con grupos más pequeños de ayuda.
Las quejas, que van desde que las operaciones de la Cruz Roja fueron caóticas en algunas zonas e injustas en otras, han calado hondo en una organización que está orgullosa de la respuesta en general que se dio al Huracán "Katrina", hasta ahora el desastre natural más devastador que haya azotado jamás a territorios estadounidenses.
"Es frustrante para nuestros miles de voluntarios que están trabajando allá diariamente, lejos de sus familias y ayudando a personas. Nunca dijimos que somos perfectos, y tratamos de hacer nuestro mejor esfuerzo en circunstancias extraordinarias", señaló la portavoz, Devorah Goldburg.
La frustración se siente en parte al hecho de que la Cruz Roja ha trabajado para evitar una repetición de la humillante controversia provocada por la recaudación de fondos que surgió después de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001.
En ese entonces, la Cruz Roja recaudó mil 100 millones de dólares, una marca hasta ahora para un sólo desastre, pero la organización fue atacada cuando los donantes se enteraron posteriormente que 200 millones de dólares de sus donaciones fueron invertidas para preparar crisis futuras en vez de ayudar a las víctimas.
La presidenta de la Cruz Roja, Bernadine Healy, renunció al cargo, el dinero fue devuelto al "Fondo de Libertad del 11 de Septiembre", y la organización prometió una mayor transparencia y rendición de cuentas en futuras campañas de recaudación.