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CIUDAD DEL VATICANO, oct. 5, 2005.-El Papa Benedicto XVI advirtió este miércoles que el mundo corre el riesgo de regresar a la idolatría, a la que calificó de "expresión de religiosidad desviada y engañosa" y llamó a rezar por la beatificación de su predecesor Juan Pablo II.
Al celebrar la audiencia la audiencia general, el Papa alertó contra la tentación del hombre de alcanzar la salvación a través del poder, la riqueza y la fama, que son, dijo, falsos ídolos.
Ante una plaza muy llena, el Papa afirmó que el mundo corre riesgo de regresar a la idolatría, fruto de una expresión de religiosidad desviada y engañosa.
Explicó que el materialismo es la idolatría de nuestro tiempo y que los que buscan el poder, la riqueza y el éxito, se convierten en personas frágiles, impotentes e inertes como todos los ídolos.
Al saludar a los fieles polacos, Benedicto XVI recordó a Juan Pablo II, a seis meses de su muerte y dijo que todo su magisterio y su testimonio de vida son para nosotros importantes y actuales.
Benedicto XVI los invitó a rezar por la próxima beatificación del Papa Juan Pablo II.
El Papa anunció el 13 de mayo que daba "vía rápida" a las gestiones de beatificación de Juan Pablo y que por ello eliminaba el requerimiento de esperar cinco años tras su muerte para que
pudiera comenzar el proceso. Benedicto respondía así a los múltiples llamamientos para canonizar a Juan Pablo, incluyendo los coros de "Santo súbito!" que se escucharon durante sus exequias,
el 8 de abril.
Para disponer su beatificación, el Vaticano debe confirmar un milagro realizado por Juan Pablo después de su muerte, y para celebrar su canonización debe confirmarse un segundo milagro. El
Santo Padre murió el 2 de abril.
Algunos religiosos han dado a entender que Juan Pablo podría ser declarado mártir, lo que eliminaría el requerimiento del milagro para su beatificación.
Juan Pablo sobrevivió en 1981 a un atentado contra su vida y sufrió durante muchos años del mal de Parkinson.
CONTINÚA DEBATE SOBRE LA EUCARISTÍA
Por otra parte, en el aula del Sínodo continúa el debate de los obispos sobre el tema de la eucaristía.
El obispo auxiliar de Guadalajara, José González Rodríguez, el primero de los obispos mexicanos en tomar la palabra, afirmó que la comunión no tiene sentido si la comunión no se prolonga:
“No se prolonga con la caridad, la promoción de la justicia, en el pago adecuado a los empleados, en la promoción de una vida humana para tantos mexicanos y mexicanas a quienes todavía no les ha llegado la oportunidad de una vida digna, una vida honorable”, señaló el obispo.