Visite el sitio especial de Huracanes: la devastación LONDRES, Inglaterra, oct. 13, 2005.- Fueron los ideólogos de la antigua Unión Soviética quienes inventaron su apodo: "La dama de hierro".
Aunque la intención de los soviéticos era negativa, la entonces primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher, aceptó esta descripción de su carácter con mucho orgullo.
Este jueves, la baronesa Thatcher celebra su cumpleaños número 80.
Seiscientos cincuenta dignatarios de todo el mundo fueron invitados al banquete en este hotel londinense.
Aunque la reina Isabel II usualmente no asiste a los eventos de este tipo, para Lady Thatcher la monarca hizo una excepción.
En sus once años como la primera ministra británica, desde 1970 hasta 1990, "La dama de hierro" transformó a la sociedad y la economía del Reino Unido.
Con sus reformas rompió el enorme poder de los sindicatos de trabajadores, acabó con las huelgas permanentes y privatizó las industrias nacionales.
En esta transformación muchos británicos ganaron pero hubo también millones de perdedores. “Las minas fueron cerradas, muchas de nuestras industrias pesadas quedaron destruidas y también fue un desastre en cuanto al pago de impuestos”, manifestó Jack Cunningham, político laborista.
En la escena internacional la alianza internacional, la alianza de Thatcher con Ronald Reagan resultó en la caída del imperio soviético en Europa. Su firme posición durante la guerra de las islas Malvinas provocó cambios democráticos en Argentina.
Quince años después de abandonar al poder, aquí en el Reino Unido nadie es indiferente a Margarte Thatcher. Es adorada por los derechistas y odiada por la clase obrera. Pero todos admiten que fue una gigante política del Siglo XX que merece ser comparada con otro gran líder conservador: Winston Churchil.