Visite el sitio especial de Huracanes: la devastación EL VATICANO, oct. 18, 2005.- El Vaticano anunció este martes que el Papa Benedicto XVI presidirá el próximo domingo en el Vaticano en la Basílica de San Pedro la canonización del beato chileno Alberto Hurtado.
A la ceremonia asistirá una delegación oficial chilena encabezada por el presidente Ricardo Lagos e integrada por representantes del Parlamento.
Se calcula que unos 5 mil chilenos asistirán a la ceremonia que consagrará al segundo santo de ese país. En 1993 fue canonizada por el papa Juan Pablo II Santa Teresa de Los Andes.
El Papa Benedicto XVI presidirá también en esta ocasión la concelebración de la Eucaristía con los 250 prelados que concluyen el XI Sínodo de Obispos, que comenzó el 2 de octubre.
CELEBRA EL PAPA MISA EN HONOR DEL CARDENAL FALLECIDO
Por otra parte, el papa Benedicto XVI presidió hoy en la basílica de San Pedro la misa fúnebre en honor del cardenal italiano Giuseppe Caprio, fallecido el pasado sábado a los 90 años de edad.
En la homilía, el sucesor de Juan Pablo II destacó el desempeño de Carpio a lo largo de sus 26 años como cardenal y subrayó que "servido fielmente a la Iglesia Católica".
Recordó los momentos principales de su vida: el nacimiento en un pueblo de la región de Irpinia, en el sur de Italia, los años de seminarista en Benevento, los estudios en la Universidad Gregoriana de Roma, que desembocaron en su ordenación sacerdotal en 1938.
"Doy gracias a Dios con el corazón lleno de emoción y reconocimiento por haberme llamado al sacerdocio", destacó e purpurado en su testamento.
Benedicto XVI dijo que "también nosotros en la oración nos asociamos a este momento de acción de gracias, mientras nos preparamos a ofrecer por su alma el sacrificio eucarístico, centro y forma de la vida sacerdotal".
"Me agrada pensar, sobre todo estos días cuando toda la Iglesia está concentrada en el misterio eucarístico, que aquí, en el altar, la vida y el ministerio del cardenal Caprio se unieron profundamente", añadió.
El Papa también se refirió a los años transcurridos por el cardenal al servicio de la Sede Apostólica en Nankín, China; Bruselas, Bélgica; la antigua Saigón, Vietnam; Taipei, capital de Taiwán y Nueva Delhi, India.
"La presencia de Cristo resucitado le confortó ciertamente en los momentos difíciles como lo fue en particular, el período de permanencia obligatoria en el domicilio de la nunciatura apostólica en Nankín en 1951 y la orden sucesiva de abandonar China", dijo.