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JERUSALÉN, Israel, oct. 26, 2005.- Cinco israelíes murieron y veintiocho resultaron heridos de distinta consideración en un atentado suicida palestino llevado a cabo hoy miércoles en la ciudad israelí de Hedera, y que ha sido reivindicado por la Yihad Islámica.
La explosión se registró a alrededor de las 15:45 hora local (13.45 GMT) en un histórico puesto de venta de "falafel" (bocadillos de garbanzo en pan de pita) en el mercado de la ciudad, una de las más castigadas por ataques suicidas desde 1994 y ubicada a unos 40 kilómetros al norte de Tel Aviv.
Fuentes policiales han confirmado que un palestino, posiblemente una mujer, hizo detonar los explosivos y que su cadáver destrozado ha sido hallado entre los restos de las víctimas.
Testigos presenciales dijeron que el tráfico en las carreteras alrededor del mercado y en el centro de la ciudad se colapsó inmediatamente y que la policía revisó todos los vehículos para verificar que no había otras bombas.
"Todo el centro se colapsó y agentes de la policía han abierto las puertas de un coche tras otro para revisarlos", relató Tamar Keren, un testigo de los hechos.
Inmediatamente después de la explosión, patrullas de la Policía persiguieron a un vehículo sospechoso que abandonó la zona y cerraron la carretera que conecta Hedera con la vecina ciudad de Netania, aunque no se ha informado de ninguna detención.
De los veintiocho heridos ingresados en tres centros hospitalarios de la zona, seis están en estado grave y el resto sufre heridas leves o de carácter moderado a causa de la onda expansiva y de la metralla.
El ataque terrorista fue reivindicado por la Yihad Islámica, que aseguró que es la respuesta al asesinato el pasado domingo por la noche de su líder, Luai Saadi en un campo de refugiados de Tulkarem por tropas del Ejército israelí.
La Yihad Islámica amenazó el pasado lunes con responder "sangre por sangre" ante la muerte de Saadi y de romper la tregua alcanzada el pasado 17 de marzo en El Cairo por la que las facciones palestinas se comprometían a un año de calma.
Israel acusa a Saadi de ser el responsable de dos atentados que causaron la muerte a diez personas y heridas a decenas de ellas durante ese período de calma, respetado de forma intermitente.
Entre los ataques que se le atribuyen está el cometido el 12 de julio contra un centro comercial en la vecina ciudad de Natania, donde cinco israelíes murieron y 90 resultaron heridos.
El último atentado suicida se registró sin embargo el 28 de agosto en la ciudad de Beer Sheva, en el sur, un ataque en el que resultaron heridos dos vigilantes.
El atentado de hoy miércoles ha desencadenado una virulenta crítica contra el primer ministro israelí, Ariel Sharon, y círculos derechistas le han acusado de "haber alentado el terrorismo con el Plan de Desconexión", en referencia a la evacuación de la franja de Gaza.
"El primer ministro y el ministro de Defensa nos dijeron que la situación de la seguridad mejoraría, así que más vale que saquen sus propias conclusiones y dimitan", dijo el diputado Arie Eldar, del partido ultranacionalista Unión Nacional.
CONDENA ANP EL ATENTADO
Por su parte, el jefe de los negociadores palestinos, Saeb Erekat, ha condenado en nombre de la ANP el atentado "como siempre hemos condenado cualquier ataque contra civiles israelíes".
El negociador palestino expresó su esperanza de que "este ataque o cualquier otro, no acabe con el período de calma entre las partes, porque la violencia sólo desata una mayor violencia".
El atentado se produce días después de la visita a Washington del máximo líder palestino, Mahmud Abbas, en la que el presidente George Bush le exigió combatir el terrorismo y desarmar a las milicias.
"La ANP debe ganarse la confianza de sus vecinos (Israel) rechazando el terrorismo y luchando contra el", le dijo Bush en la entrevista.
Y horas antes del atentado, en una reunión con su Gobierno en Ramala, Abbas había pedido a las milicias que respetaran el alto el fuego para "no dar a Israel ninguna excusa".
"Nadie tiene el derecho de responder aquí y allá de forma unilateral, la ocupación es criminal pero no debemos dar excusas a Israel para atacarnos", manifestó Abás.